17 marzo, 2026

¿Quiénes son los jóvenes argentinos que eligen liderar sin títulos?

Cada vez hay menos jóvenes que desean ocupar posiciones jerárquicas.

En los equipos de trabajo se observa algo que antes no ocurría: los más jóvenes ya no aspiran a ser jefes. No desean usar el escritorio del gerente ni permanecer más tiempo por “dar ejemplo”. La encuesta global de Deloitte 2025 demuestra que únicamente el 6% de los centennials y millennials tiene como objetivo principal alcanzar una posición de liderazgo.

De acuerdo con lo que comunicó Julián Blausztein, jefe de Cultura y Desarrollo en Adecco Argentina, a la prensa La Nación, “los jóvenes no rechazan el liderazgo, sino las viejas formas heredadas”. Y añadió algo que resume adecuadamente el malestar: “Las estructuras que se basan en la lógica del control visual, las jerarquías rígidas y la asistencia obligatoria están cada vez más alejadas de ellos. Para la generación Z, eso ya no es sinónimo de ser productivo o de liderar”.

¿Por qué el trabajo no es prioridad?

Para Mariela Mociulsky, CEO de Trendsity, el cambio es cultural. “Ya no se trata de poner trabajo y vida personal en platos opuestos de una balanza, sino de integrarlos con armonía. Por eso, el liderazgo necesita ampliar su mirada”, señaló, según comentó al mismo medio.

Los números respaldan su diagnóstico. El 78% de los jóvenes encuestados por Trendsity en un estudio reciente afirmó que su trabajo ideal es el que les posibilita ajustar los horarios de acuerdo a las metas. Apenas un 15% desea una presencialidad completa. Mociulsky señaló que “la flexibilidad se transformó en la nueva compensación emocional”.

Líderes no controladores

“Ahora no se movilizan por órdenes ni por títulos. Esto significa que los jóvenes buscan propósitos que puedan hacer propios”, explicó Mariela Pobeda, especialista en transformación organizacional, en diálogo con el medio de comunicación La Nación.

Según comentó “Donde no hay lugar para crecer como personas, no se quedan. No buscan que los controlen”. “En otras palabras, lo que las empresas interpretan como falta de compromiso es, muchas veces, una forma distinta de entender el liderazgo: sin gritos, sin relojes y con más confianza”, agregó.

El futuro del liderazgo no se trata de mandar

Según Blausztein, el reto de hoy es transformar la mentalidad organizacional. “Alcanzar una transformación es uno de los retos más grandes”, advirtió. Como dijo al medio mencionado, aún existe una tensión entre las generaciones: “Los que fueron educados con la noción de que el trabajo es sacrificio coexisten con los jóvenes que no están dispuestos a hipotecar sus presentes por un futuro incierto”.

“El liderazgo del futuro no se mide por el puesto o la autoridad, sino por la habilidad de inspirar y acompañar”, concluyó Pobeda al medio citado.