13 marzo, 2026

Desde las primeras máquinas como la MARK I hasta las computadoras actuales, la tecnología ha transformado el procesamiento de información y la toma rápida de decisiones.

La palabra computadora designa una serie de máquinas que responden a una funcionalidad similar. Aunque desde las primeras computadoras hasta las actuales se ha producido una evolución tan grande que materialmente puede resultar difícil reconocer su relación. Una de las primeras computadoras electromecánicas se construyó en el año 1944. Se la llamó MARK I. Resultaba inmensa; pesaba 5 000 kg, poseía muy poca memoria y sólo sumaba, restaba, multiplicaba y dividía.

A las computadoras de la década de los años cuarenta se les llama a veces «dinosaurios», por su condición prehistórica, su tamaño colosal y su poco cerebro. Las actuales son muy distintas; algunas son auténticas computadoras de bolsillo. Pero, aunque sean pequeñas y económicas, las computadoras actuales poseen una rapidez y capacidad operativa muy superior a las cariñosamente llamadas «dinosaurios».

La función de la computadora consiste en tratar la información que se le suministra y proveer los resultados requeridos. Anteriormente, las únicas formas de disponer de información estaban relacionadas con la palabra, ya fuera hablada o escrita. Por un lado, la palabra oral o memoria personal; por otro, la palabra escrita o memoria colectiva. Cualquiera de estos tipos de información requería, para su interpretación y para la obtención de una nueva información, de la intervención inmediata del ser humano.

Evidentemente, la computadora es incapaz de hacer algo para lo que no ha sido programada. El adelanto que representa constituye un reto mecánico, como por ejemplo la lectura por aparatos, la recepción de información y su registro en la memoria. Ello evita al hombre, en multitud de casos, tener que intervenir en actos de escasa importancia y de tediosa realización.

¿Qué es una computadora?

Desde el punto de vista histórico, la computadora puede verse como un desarrollo de la década de los años cuarenta. Pero en realidad es el resultado de varios siglos de trabajo, hasta que la madurez técnica de la ingeniería y las necesidades sociales la han hecho posible.

La computadora, en su aspecto funcional (que es el más definitorio), se puede definir como una máquina capaz de realizar y controlar a gran velocidad cálculos y procesos complicados que requieren una toma rápida de decisiones mediante la aplicación sistemática de criterios preestablecidos.

Esta definición integra diversos elementos, que enumeramos separadamente.

Máquina

La computadora tiene una estructura mecánica capaz de desarrollar actividades que, de hacerlas el hombre, requerirían el uso de capacidades intelectuales. La idea de computadora como «cerebro electrónico» es adecuada si se entiende como un mecanismo que debe ser programado («instruido o aleccionado») para cada tarea que se requiera.

Realización y control

Su actuación consiste en la realización de ciertas tareas, pero, a la vez, posee la capacidad de verificar la adecuación de los resultados obtenidos de acuerdo con los elementos de control inherentes a su programación y estructura. Tiene capacidad de interacción entre los procesos y los elementos de la memoria central.

Gran velocidad

Si bien su manera de proceder es muy simple y mecánica, la celeridad con que elabora sus cálculos es sorprendente. La primera computadora electrónica de propósito general, la ENIAC, construida en el año 1946, fue capaz de realizar en dos horas los cálculos necesarios para resolver un problema de física que se supone habrían supuesto la labor de cien años de una persona.

Cálculos

Una de las actividades principales de la computadora es la realización de cálculos numéricos, casi siempre para aplicaciones matemáticas.

Procesos

Otro tipo de tarea, de mayor importancia que la anterior (aunque opere mediante cálculos), consiste en realizar procesos. Ello significa que la computadora, en sí, trata diversas informaciones, luego las ordena y combina apropiadamente según las indicaciones que le da el programa. La realización de un censo de población, la confección de la nómina o el tratamiento de textos son tres ejemplos claros de proceso.

Complicación

La complicación no equivale a la complejidad. Los cálculos y procesos que lleva a cabo la computadora son complicados en el sentido de que resultan prolijos, largos y que exigen una extraordinaria precisión, y suponen por ello un gran esfuerzo para el ser humano. La ventaja de las máquinas a este respecto radica en que «ni sienten ni padecen».

Toma rápida de decisiones

Cada vez más, el ser humano está llamado a tomar decisiones puntuales sobre muchas cuestiones de un proceso. La computadora puede tomar estas decisiones sin dilación ni contratiempo, siempre que se trate de aplicar los criterios establecidos por el hombre mediante el programa.

Como resultado de estas características, la computadora ofrece unas posibilidades enormes para la realización de procesos que, de otro modo, no serían factibles (por su duración), ni tampoco rentables (ya que requerirían el concurso de muchas personas). Aporta un alto nivel de fiabilidad por su precisión y su control, a la vez que permite eludir tareas repetitivas al ser humano, tareas en las que la máquina se muestra incansable e insensible y que, por el contrario, generan fatiga en el ser humano.