30 enero, 2026

Los cambios tecnológicos y económicos que afectaron a las comunicaciones

La telefonía móvil introdujo la ubicuidad comunicativa y desplazó el control de la comunicación desde las infraestructuras hacia los usuarios, redefiniendo prácticas sociales y económicas.

En general y a las móviles en particular, para los fines que nos ocupa nos centraremos en la movilidad como factor básico que explica en gran medida el éxito sin precedentes del celular. Tal como indicamos anteriormente, el teléfono móvil como tecnología no añadió nada, ya que todas las aplicaciones que posee se encontraban disponibles anteriormente en el mercado, pero la suma integrada de todas ellas y la posibilidad cierta de acceder cuando y sobre todo donde el usuario quisiera son la base del carácter disruptivo de esta nueva tecnología. La ubicuidad comunicativa es la gran potencialidad de los celulares, es decir, son los usuarios ahora los que determinan dónde se comunica, no los planes estratégicos de los dueños de las redes fijas, tradicional exponente de la comunicación entre personas. Este hecho es trascendental para entender la popularización de la década en niveles muy inferiores a los de los países (a priori) más ricos 6. La gran paradoja de la eclosión de los móviles en los PMD es que el nivel de acceso individual va por delante del desarrollo de las infraestructuras, al contrario que en Europa, lo que repercutirá sin duda en la calidad del servicio. No obstante, esta amenaza no ensombrece el hecho de que, para muchos países, sobre todo africanos, el móvil representa la primera y única opción de comunicación factible, logrando la integración (siempre paulatina) de sectores de población hasta ahora ausentes, como las comunidades rurales y los desplazados (Townsed, Pande, Gorbis, 2007). Se puede afirmar, por tanto, que la comercialización de los celulares a mediados de los 90 ‘s, más que aportar una aplicación novedosa lo que realmente hizo fue descubrir una demanda de movilidad latente e insatisfecha (y no intuida por la industria).

La movilidad es un factor multidimensional que se encuentra en el corazón mismo de nuestras (pos)modernas sociedades y que afecta tanto a la esfera privada de las personas como a la pública, incluyendo obviamente los procesos económicos. Dentro de ésta podemos encontrarlos Commuters o grupos de personas que se desplazan diariamente entre la periferia urbana y el centro de negocios, en las nuevas megalópolis y que han encontrado en los teléfonos celulares una forma idónea de comunicación que no ralentiza su desplazamiento. El aumento exponencial de los viajes nacionales e internacionales debido sobre todo al abaratamiento de las tarifas aéreas, especialmente en las regiones más desarrolladas, que genera una nueva masa crítica de usuarios que demandan comunicaciones accesibles e instantáneas sin pagar el peaje del roaming?.·La globalización financiera con procesos crecientes de offshore, lo que de facto extiende las necesidades de comunicación y gestión de un creciente número de profesionales (white collar)de las regiones más desarrolladas a las modernas regiones en desarrollo (como por ejemplo la BRICS’).. La cultura de la virtualidad, generada por Internet, que está extendiendo la esfera de influencia de las personas más allá de su entorno geográfico próximo y que genera nuevas redes sociales (con creciente presencia), esta vez de dimensión planetaria, de personas unidas por intereses comunes. La existencia de estas nuevas redes sociales son por sí mismas un factor potencialmente dinamizador de una mayor movilidad. La intensificación de actividades por parte de los individuos. La creciente presión competitiva en los nuevos entornos laborales, pero también la sensación de vacío que preside la vida de los individuos de nuestra moderna sociedad provocan una continua necesidad de llenar de actividades todo el tiempo disponible, en definitiva, de no perder el tiempo. En este sentido, los dispositivos móviles son los únicos que pueden dar respuesta a esta necesidad de acceder a servicios en cualquier punto con una lógica además 24/7.

Y, por fin, la velocidad. La voluntad de los individuos de “ir por todo “o sea, de alcanzar el máximo número de logros individuales por unidad de tiempo, acrecienta la necesidad de correr más (moverse más deprisa), en parte por la cultura del hedonismo, pero también, tal como acertadamente señala Oliveto, por la paradójica conciencia de que vamos a contrarreloj en una vida que nunca antes fue tan larga (Oliveto,2007). Paradójicamente, el inicial desconocimiento, por parte de la propia industria y de no pocos gobiernos e instituciones, sobre la verdadera utilidad del móvil en la vida de las personas, transformó esta debilidad de partida en su máxima fortaleza. Esto quiere decir que han sido los propios usuarios los que han ido configurando las características de terminales y redes celulares al priorizar unos servicios sobre otros. En consecuencia, se puede considerar a los móviles como la primera tecnología (de uso masivo) realmente adaptativa de entre las nuevas TIC, afirmación compartida con Castells, quien añade que la gente no sólo adapta el móvil, sino que “lo adopta y modifica a sus necesidades, valores e intereses” (Castells, 2006). El giro copernicano que supone que por primera vez sean los usuarios/consumidores los que le digan a la industria para qué sirven sus productos, lejos de entenderse como una anomalía o una disfunción en el funcionamiento del mercado, en realidad es un síntoma de la nueva economía de la demanda que domina actualmente los sectores más dinámicos de economía mundial.