4 marzo, 2026

Origen y alcance de la Técnica

Desde el dominio del fuego hasta la invención de la rueda y la metalurgia, la técnica marcó el proceso de liberación del hombre frente a la naturaleza.

Desde luego, la base material de este triunfo en su poderoso cerebro, cuya estructura más compleja que la de sus rivales hizo de él, según el epíteto que le confirieron Linneo, el gran clasificador de los seres vivos, el Homo sapiens, es decir, el “hombre razonador”. Sin embargo, aún más urgentemente que razonar acerca de la naturaleza, el hombre primitivo tuvo que actuar en la naturaleza para poder mantenerse en medio de los peligros que le rodeaban. De su acción razonadora salieron las herramientas de nuestro antepasado paleolítico: hachas, arpones, cuchillos de piedra. Por rudimentarias que fueran esas herramientas poseían un doble significado de inmensos alcances: el de separar al hombre del resto de la creación, que no conocía otro ser forjador de instrumentos, y el señalar los comienzos de h técnica, materializando el primer paso de su ascenso al poderío sobre la naturaleza. No sabemos cuál fue el segundo paso dado hacia el mismo objetivo, ni cuándo se realizó. Pero no cabe duda de que algunas de las máximas hazañas tecnológicas del hombre se produjeron en la penumbra de la prehistoria. Uno de estos antiguos progresos alcanzó más poderosa repercusión que todos los otros sobre los destinos humanos: la conquista del fuego. Su adquisición permitió cocinar los alimentos, ahondando aún más el abismo biofísico que ya separaba al hombre del reino animal. Agregó, por otra parte, un elemento. 

De seguridad a la vida de la tribu primitiva, iluminando las noches, ahuyentando peligros reales los animales de presa y peligros ficticios, los demonios que poblaban la oscuridad. Conseguido mediante el frotamiento de trozos de madera o por golpes de pedernal contra el sílex, el fuego era de difícil obtención, y una vez encendido se hacía necesario mantenerlo, alimentándose constantemente. Esta tarea, confiada en la tribu paleolítica a las mujeres, se vincula muy probablemente con los comienzos de la formación sintética. De la familia, del hogar, palabra que sigue conservando en su raíz el concepto del fuego. Más engorroso aún que encenderlo era transportar el fuego; esta dificultad contribuyó sin duda a convertir paulatinamente la tribu nómada en sedentaria. Sacar los metales de los minerales como el hombre lo logró en Egipto y en Mesopotamia desde el cuarto milenio precristiano, y finalmente utilizar el vapor como fuente de energía, tales serían algunas de las ulteriores derivaciones de la conquista del fuego. En vista de sus múltiples e importantísimas consecuencias, esta adquisición prehistórica constituye no cabe duda el punto de arranque de nuestro dominio sobre las fuerzas de la naturaleza, señalando un primordial acontecimiento en el desarrollo de la técnica y de la civilización. ¿La adquisición del fuego es una conquista anónima y colectiva, como lo son también muchos otros inventos fundamentales, aunque ya pertenece acaso un milagro que este preludio, arparía presagiar una pronta desaparición del deducido la más imprevista aventura, el ascenso del hombre al imperio de este planeta? Se necesitaban tan sólo algunas decenas de milenios muy breve lapso en la cronología geológica, cuyas unidades son millones de años para darle por encima de todos los seres vivos y convertirlo en dueño de la Tierra.

Cuando Herón de Alejandría, uno de los mínimos ingenieros de la antigüedad, llegó a inventar su célebre elipsilla anticipadora de nuestra turbina de vapor, lejos de pensar en propósitos de utilidad práctica, la concibió y construyó como un juguete, destinado como sus demás autómatas a divertir a los espectadores. Una sociedad basada sobre la esclavitud o el feudalismo podía prescindir de máquinas de trabajo. Sin embargo, por significativo que sea el salto de la cantidad de energía que los recursos acrecentados de la técnica ponen al servicio del hombre, sólo revelan un aspecto del progreso técnico. Otro aspecto no menos característico del poder ininterrumpidamente creciente de la técnica se manifiesta por la liberación progresiva del hombre frente a las limitaciones que le fueron impuestas por la naturaleza y que por mucho tiempo parecían inamovibles. Este proceso de liberación, de particulares alcances en los últimos decenios, se realizaba y está realizándose en la dirección de varias dimensiones: disminuye distancias y duraciones, suprimiendo limitaciones del espacio y del tiempo; reemplaza sustancias naturales por materias sintéticas; abre en el interior atómico una inagotable fuente de energía independiente de la radiación solar, hasta hace poco única fuente de todas las formas energéticas, y empieza a liberar al hombre de las ataduras del campo gravitatorio de la Tierra, enseñándole la ruta hacia los planetas. 

En el desarrollo posterior de la civilización, y en todas las culturas de regadío, Egipto, Mesopotamia, China y la India surgieron una serie de invenciones mecánicas de aplicación inmediata, tales como la rueda, la polea, el plano inclinado, la palanca y el engranaje. En Grecia y Roma estos inventos fueron desarrollados y se aplican extensamente a diversas actividades. El proceso mediante el cual el hombre inició su liberación de las ataduras que le imponía la naturaleza proceso que aún no se ha completado, tuvo su etapa más importante, después del descubrimiento de la posibilidad de utilizar el fuego, en el periodo de la transición desde la presentan la característica de haber encontrado un uso inmediato y eficaz en la técnicacorrien.ne lo que no ocurrió con otros instrumentos no llegaron a ser utilizados época de su invención, y su principio sólo encontró aplicación muchos siglos después.

La cultura agrícola ganadera de la barbarie a la civilización. Dicho período se ve marcado por la invención de una serie de elementos que se hallan en la base de todo el desarrollo tecnológico de la humanidad. La cerámica, la metalurgia, el vidrio fueron los principales inventos que permitieron la fabricación de instrumentos de labranza, de elementos y utensilios para el comercio y la guerra, y de objetos de lujo, de gran importancia económica en las primeras civilizaciones urbanas. En este mismo período hicieron su aparición la escritura, el calendario y la industria textil. Estas invenciones, a las que se agregan muchas más, de no tan fundamental importancia, los albores del Neolitico.se convirtió, en ese periodo. En la primera industria mecanizada, gracias a la rueda. Utilizada como tomen este relieve egipcio de la XII dinastía se aprecia el trabajo de los alfareros en tornos que no difieren mucho de los primitivos, intentados miles de años atrás.