La visión histórica de la ciencia
La ciencia moderna consolidó un método basado en experimentación, matematización y verificación, impulsando avances tecnológicos y nuevas disciplinas.
Con una visión histórica puede afirmarse que, aparte de la incontestable importancia de sus logros concretos, la mayor aportación que la ciencia de este período hizo a la posteridad fue crear una nueva metodología de trabajo. La importancia concedida a la experimentación, de cuyos resultados se extraen las hipótesis teóricas básicas; la utilización de un formalismo y un lenguaje expresables mediante una simbología matemática y la idea de la necesidad de corroboración de la teoría con la experiencia constituyeron los aspectos primordiales del nuevo enfoque de las ciencias. En él se inspiró la dinámica histórica posterior.
Al tiempo que se producía este auge científico, tuvo lugar una importante revolución tecnológica. Una y otra se apoyaron y se beneficiaron mutuamente. El perfeccionamiento de los instrumentos ópticos de observación, como las lentes que facilitaron la construcción de telescopios y microscopios, desempeñaron un papel tan relevante como los métodos matemáticos de cálculo. Este espíritu se prolongó en los siguientes siglos y obtuvo resultados comparables a los de la física en disciplinas tradicionalmente menos desarrolladas como la química y la biología. La evolución de la ciencia desde sus orígenes hasta la consolidación de los nuevos planteamientos de la revolución científica pos renacentista.
Los auténticos frutos de los trabajos de renovación de las ciencias físicas y teóricas se recogieron a partir del siglo XVIII. Al multiplicarse la aparición de nuevos descubrimientos y doctrinas se produjo un notable progreso en el cálculo infinitesimal, la mecánica racional y la astronomía, a los que poco a poco se sumaron otras disciplinas. Los efectos de esta mentalidad sistemática se apreciaron tanto en los métodos de clasificación zoológica y botánica, como en los rápidos progresos de las teorías de los gases y las combinaciones químicas. Estas últimas se concretaría a finales del siglo con la exposición de los principios racionales de esta ciencia al enunciarse alguna de sus leyes fundamentales y adoptarse una nomenclatura de los compuestos que facilitaba el trabajo de clasificación y el estudio comparado. Durante el siglo XVII se realizaron también las primeras descripciones coherentes de los fenómenos eléctricos y magnéticos. Su indudable interés impulsó una buena parte de las investigaciones de las siguientes décadas e inició un proceso de universalización de los recursos de la ciencia occidental hacia territorios americanos. Desde los recién creados Estados Unidos y las áreas hispanoamericanas se aportaron interesantes resultados en química, física y metalurgia. Una de las consecuencias de la revolución industrial que desde los inicios del siglo XVIII modificó trascendentalmente los hábitos de la técnica y la industria europeas y americanas fue el espectacular aumento de la dedicación científica de la sociedad. Innumerables hallazgos en diversas especialidades de la ciencia se sucedieron durante el siglo XIX. La física encontró en las leyes del electromagnetismo un punto de controversias y rápida labor de síntesis que mostraba la madurez alcanzada por su método de análisis. Mientras tanto la química descriptiva daba paso a una concepción atomista de los elementos químicos que, clasificados en una tabla periódica de propiedades, abría paso a rápidos y depurados sistemas de experimentación y estudio.
Las ciencias de la vida fueron objeto de una redefinición en sus postulados básicos. El conocimiento y la sistemática clasificación de los seres vivos se enriqueció gradualmente y se inició el estudio celular de los organismos, en la que se sustentaron las investigaciones de la posteridad. En las postrimerías del siglo, la aparición de fundamentadas y polémicas teorías sobre la evolución de las especies fortalecieron, por lo riguroso y documentado de sus trabajos, la credibilidad de la biología en todos los ámbitos de la sociedad. Artículos en los que se recogen los principales avances de la ciencia durante los siglos XVIII y XIX. En el curso del siglo XX se produciría una generalización del método científico con la aparición de nuevas materias. Las valiosas aportaciones de las ciencias biológicas se completaron con los resultados de disciplinas revolucionarias en el campo de la física nacidas prácticamente con el siglo. La teoría cuántica de la materia, que afirmaba la discontinuidad atómica de intercambio de energía y la equivalencia onda formulada por Albert Einstein. Esta removió los pilares fundamentales pudieron demostrar la posibilidad de transformación de masa en energía la energía nuclear controlada, abriendo las puertas el hombre. Por su parte, la biología se sumergió en el interior de las células y descubrió algunos de los mecanismos que rigen la reditaros. Aceptadas en su generalidad las doctrinas evolucionistas decimonónicas expuestas por Charles Darwin, los temas de la genética, la fisiología microscópica y la microbiología atrajeron la atención exhaustiva de los biólogos. No sólo se lograron explicaciones satisfactorias sobre la naturaleza mínima de la vida, sino que además se dotó a la industria y a la ingeniería de potentes medios de transformación de la materia. Pese a lo dicho, tal vez la característica esencial de la actividad del siglo XX en el marco de extraordinario progreso y enriquecimiento de los recursos de la ciencia sea la interconexión entre los aspectos teóricos, experimentales y prácticos de la ciencia, cuyos efectos se aprecian en los ritmos de evolución de los medios de comunicación, transporte, organización del trabajo y confort personal y colectivo que han alterado sustancialmente las costumbres sociales. Como resultado del planteamiento antropocéntrico del pensamiento moderno, el surgimiento de métodos científicos de estudio de las ciencias sociales durante el siglo XIX experimentó un notable apogeo durante el XX, en el que sistemas críticos y rigurosos de acercamiento a los fenómenos típicos de la sociedad, la historia y los individuos que las conforman en el tiempo provocaron la aparición de numerosas disciplinas en busca del lugar que les corresponde en las escalas del conocimiento que el hombre posee del mundo y de sí mismo. El conjunto de principales descubrimientos y teorías científicas del siglo xx halla reflejo en los artículos.
