Proyección de nuevas raíces para el capital humano global
El texto analiza cómo programas como OLPC presentaron la tecnología educativa como una vía para ampliar el acceso al conocimiento y formar productores de propiedad intelectual en países en desarrollo.
Como ejemplos de experimentos a gran escala con nuevas iniciativas tecnológicas educativas, América Latina y el Caribe han demostrado ser especialmente productivas en el terreno, ya que el informe del Banco Mundial del 2011 indicaba que unos 18 países de la región habían lanzado programas de una laptop por estudiante solo en 2012. Así, el lenguaje y la táctica promocionales de los productos de tecnología educativa demuestran estar destinados a la dirigencia urbana y a las clases gobernantes bajo la promesa exagerada y el hype que promueven. Entre las argucias promocionales del programa OLPC tenemos la tristemente célebre promesa de Nicolás Negro ponte (y su eventual ejecución) de lanzar tabletas OLPC desde el aire sobre pueblos rurales en Ruanda para demostrar, según decía, que incluso sin profesores ni aulas (mencionadas por su relación con el contexto rural), y solo con el acceso a la tecnología correcta, se lograría obtener conocimientos de distintos tipos, pero a nivel digital. Los distintos aliados privados y públicos del programa OLPC (diseñado por ingenieros del MIT, dirigido por el fundador del Media Lab, Procesadores AMD) son los que en verdad motivaron gran parte de do proyecto fue adoptado rápidamente, con casi el 70 por ciento del despliega estados como Perú y Uruguay se convirtieron en socios a través de ambiciosos programas a escala nacional. Ciertamente, las sociedades público privadas, multisectoriales y globales del proyecto OLPC prometieron que podían llevar a dichas zonas de despliegue internacional los medios para transformar los sistemas educativos nacionales y económicos. Esa promesa fue la razón de la popularidad del proyecto en las distintas audiencias cosmopolitas.
En los años anteriores, varios representantes del programa OLPC fueron expositores regulares en el circuito internacional de conferencias TED (Technology Entertainment Design), reconocido por reunir a una multitud de expertos en tecnología, profesionales globales, planificadores y empresarios. Rodrigo Arboleda, el presidente y CEO colombiano de la Fundación Una Laptop por Niño, empieza su presentación en la Conferencia TED de 2011 en Bruselas con un video corto acerca del Programa Uruguayo y recordando a la audiencia el compromiso del programa OLPC con la inclusión universal: “El desafío es no excluir a las personas y hace que cada niño de escuela primaria en el tercer mundo tenga las mismas oportunidades [y] acceso a conocimiento en [la misma] cantidad y calidad que los niños más privilegiados de New York, Tokio, Berlín o Bruselas. ¡Ese es el reto!”. Podemos decir que la producción “insuficiente” de “ingenieros, innovadores y del conocimiento “En los países de América Latina y África, aún estamos enamorados de las mercancías [materiales), y regenera, agregaba: “Sabemos que producir”. Por este motivo haciendo una pausa para remarcar lo que él define como una solución global auto evidente para la producción de mercancías del siglo XXI, como bienes y valores no necesariamente extraídos del mundo natural, sino más bien producidos a partir de los frutos inmateriales del intelecto humano, agregaba: “Necesitamos crear riqueza para el siglo XXI, y esta tiene un nombre específico: Propiedad Intelectual”.
Arboleda señala que, con la tecnología educativa adecuada, capaz de convertir a las generaciones futuras de los países en desarrollo en creadoras de propiedad intelectual, se pueden resolver los problemas de desarrollo económico en todo el mundo. No importa que las proyecciones de estos pronunciamientos hayan sido reconocidas hace tiempo por los distintos críticos de la ciencia social como distorsionadas, su evidente popularidad y aprobación en las audiencias tecnológicas se puede constatar por su circulación en varios contextos globales: desde la página web del programa OLPC, hasta artículos en la revista Wired, y el circuito de conferencias TED a nivel global, en donde Arboleda, Nicolás Negroponte y una serie de personalidades clave detrás del programa OLPC han aparecido varias veces como expositores. Ese respaldo está marcadamente desconectado del debate actual sobre la Propiedad Intelectual, supuesta herramienta universal para el desarrollo económico basado en la innovación, lo cual se puede decir que demuestra que el Ideal Informático es capaz de silenciar testimonios del pasado con el fin de implementar el futuro, en la conciencia histórica compartida. Durante las últimas décadas, después de todo, diversos campos de las ciencias sociales (desde la antropología hasta los más recientes estudios críticos legales y estudios de la ciencia y tecnología) han cuestionado la definición de la Propiedad Intelectual como un recurso para crear una economía del conocimiento del siglo XXI, remarcando el impacto contradictorio que el uso generalizado de los derechos de reproducción, patentes y marcas registradas ha tenido no solo en acelerar la mercantilización del conocimiento y la cultura, sino en impedir efectivamente el acceso a bienes comunes culturales y basados en el conocimiento, además de exacerbar las desigualdades económicas entre los distintos productores, se evalúa un amplio rango de sectores afectados para su mayor análisis.
