Cómo determinar la misión de un líder

Este es sin duda un paso complejo y esencial; por ello para poder elaborar nuestra Misión en la vida, deberemos trabajar en base a nuestras convicciones religiosas, si las tenemos, o a nuestras convicciones filosóficas, si las tenemos, o a nuestros valores y principios. Alguien ha dicho que un hombre sin un Dios o sin una filosofía, no es un hombre sino una bestia. Y si bien puede parecer muy fuerte y categórico, es una aproximación marcada a la realidad. Toda religión es una fuente, un manantial donde abrevar en búsqueda de ese destino trascendente: La Biblia cristiana, El Talmud judío, El Corán musulmán, las enseñanzas de Confucio, de Buda, de Laozi, el brahmanismo; occidentales u orientales, las grandes religiones son, o debieran ser, una gran fuente de inspiración. Lamentablemente, sobre todo en el mundo occidental, hay un llamativo alejamiento de estas fuentes de espiritualidad o si se prefiere, de inspiración espiritual.
Al respecto, Juan Pablo II ha sido muy claro: “…mientras que, por un lado, los hombres parecen perseguir la prosperidad material, por el otro, manifiestan la angustiosa búsqueda de significado, la necesidad de interioridad, el deseo de aprender nuevas formas y modos de concentración y de oración.” O sea, recursos que los aproximen a una verdadera espiritualidad. Complementariamente, o primariamente para los agnósticos o ateos, la filosofía es otro punto de partida en la búsqueda de una Misión trascendente, desde los clásicos griegos hasta los filósofos modernos, pasando por las filosofías orientales, son una fuente de inspiración para determinar nuestra Misión. Lo importante es llegar desde nuestro intelecto a nuestro corazón, quiénes queremos ser y cuál es el rumbo que queremos tomar en nuestra vida. Para trabajar sobre esto, y como punto inicial les sugiero una tarea, recuerde que este no es un libro para leerlo, es un libro para trabajarlo…
EL IMPACTO DEL LIDERAZGO.
En esta búsqueda de definir el Sentido que queremos dar a nuestro liderazgo empresarial, se hace imprescindible medir y conocer con claridad cuál es el impacto que nuestro liderazgo provoca en los demás. Para ello trabajaremos conforme a un esquema que nos asegura no olvidar a ninguno de los grupos de intereses afectados por nuestro trabajo empresas.
DÓNDE IMPACTA EL LIDERAZGO
Conforme este esquema, con nuestro liderazgo empresarial afectamos tres grupos de intereses, la Comunidad en la cual actuamos, los Stakebolders, a saber: accionistas, colaboradores, clientes y proveedores, nuestro Entorno Personal: familia y amigos y por supuesto, terminamos impactando en Nosotros Mismos, “Al árbol se lo conoce por sus frutos”. Analicemos entonces cada uno de estos “destinatarios” de nuestras acciones de liderazgo empresarial.
La comunidad.
Indudablemente las empresas provocan un gran impacto en las comunidades en las cuales se desempeñan, así son el motor del crecimiento de numerosas comunidades, al punto que el desarrollo de los países depende, en gran medida, de la existencia de un estamento empresarial capaz de generar empresas rentables y exitosas. Es más, en este mundo global, el impacto de las decisiones empresariales excede absolutamente los límites del país de origen donde pueda estar desempeñándose un directivo determinado. Cuando una cadena internacional de supermercados, por ejemplo, decide instalarse en una localidad, posiblemente a miles de kilómetros del lugar donde se toma la decisión, sabe que creará una serie de efectos. Por un lado, creará 300 o 400 puestos de trabajo directo, y el doble o triple de esto en puestos de trabajo indirectos, un hecho fantástico en un mundo donde el empleo escasea, ofrecerá un servicio de excelencia a sus clientes, que contarán con un amplio predio, con todas las comodidades para hacer sus compras, con una amplia oferta de productos y con muy buenos precios, producto de las estrategias de compra globales y a gran escala de este tipo de cadenas.
Pero también, y es necesario reconocerlo, en la zona de influencia cerrarán cientos de pequeños comercios minoristas, que verán impactadas sus ventas, y si bien la competencia es esencial para el modelo capitalista, convengamos que esto genera nuevos “desocupados”, ni hablar de otros efectos negativos que pueden generarse, como presión excesiva a los pequeños proveedores locales, o impactos negativos en el medio ambiente, si es que no se cumplen las normas al respecto, que esto suceda o no, dependerá del tipo de impacto que deseemos generar.
Debemos asumir que esta sociedad capitalista, o postcapitalista, depende en gran medida del accionar empresarial, ya que el Estado retrocede a pasos agigantados y lo viene haciendo así desde los años ’90, por tanto, no podemos desconocer las dimensiones de tal accionar. El concepto de subsidiariedad hace que las competencias bajen rápidamente a los niveles más primarios de organizaciones y está bien que esto sea así, en la medida que estás organizaciones actúen responsablemente.
Sostengo desde hace algún tiempo ya, que los gerentes y directivos de empresas y corporaciones son “dirigentes sociales”, ya que con su accionar crean o destruyen valor social. Volveremos sobre esto al plantear el tema del Rol del Liderazgo en el próximo capítulo. Existen una serie de puntos sobre los cuales se puede impactar, entonces, en la comunidad, evidentemente es labor de cada individuo encontrar su propio modelo, su propio esquema en función a su realidad empresarial, sectorial y nacional, y también a sus propias inclinaciones y preferencias personales, veamos algunas alternativas.
