Pablo Paladini: ¿Cómo expandirse sin sacrificar nuestro espíritu industrial?

- El empresario santafesino, tercera generación de la familia, reflexiona sobre el presente de Paladini S.A., la herencia del abuelo y la necesidad de reglas estables para que la industria nacional no pierda el pulso.
“En 1923, mi abuelo comenzó a hacer bondiolas y chorizos para los residentes de Rosario. Con asombro y orgullo, dice Pablo Paladini, al medio de comunicación LA NACION. ‘Nunca imaginé que cien años después íbamos a estar exportando a todo el continente'”, agregó.
“Se siente que la fábrica está viva”, mencionó. “En Argentina, uno se acostumbra a reinventarse cada cinco años. Nos enfrentamos a todo: inflación, restricciones para importar, recesiones… y aun así seguimos adelante”, aseguró, por otro lado.
En el artículo del medio citado, el empresario explicó que la empresa tuvo que modernizarse para subsistir a los años noventa.
“Tuvimos que capacitarnos para competir con productos importados sin perder nuestra identidad. Apuntamos a la tecnología y a mantener la calidad”, remarcó.
“Salir al exterior fue un gran paso”, afirmó. “El objetivo no es únicamente vender carne o embutidos, sino también exportar nuestra forma de trabajar y nuestros estándares. La competencia en el exterior te exige mejorar”. A pesar de que la marca exporta hoy en día a mercados de Europa y América Latina, el empresario no se aleja del territorio argentino: “Todo lo que hacemos proviene de Rosario. “No deseamos crecer desconectándonos de las personas que nos vieron nacer”.
“Contamos con todo para convertirnos en una potencia alimentaria, pero requerimos normas precisas. Si las reglas del juego lo permiten, esta industria puede liderar el mundo”, sostiene sobre el país. Luego agrega: “El trabajo argentino vale, pero hay que darle aire: previsibilidad, crédito y menos trabas para producir”.
“Nosotros seguimos haciendo lo que sabemos hacer: producir con orgullo y calidad, cuidando a nuestra gente”, aseveró.
