2 marzo, 2026

Los modelos de negocio y los hábitos de los consumidores

La convergencia digital modificó los canales tradicionales de distribución cultural, diferenciando el consumo en el hogar del consumo experiencial fuera del hogar.

A este último segmento de contenidos nos dedicaremos en la mayor parte de este capítulo, ya que los dilemas legales se presentan en lo relativo a la protección de éstos y no en lo vinculado con la tutela de los contenidos UGC, los cuales por definición son de libre utilización. Básicamente, el dilema legal derivado de la protección de contenidos en esta nueva era de Convergencia están ligados a la búsqueda de un sistema legal que concilie los intereses de los usuarios (hoy volcados masivamente a cometer infracciones contra las Leyes de Propiedad Intelectual vigentes) y los intereses de los propietarios de los contenidos. En la búsqueda de ese sistema ideal, que deje conformes a unos y otros, es necesario evaluar las leyes vigentes, pero también son determinantes los modelos de negocio, los hábitos de los consumidores y la aplicación de esas leyes (el enforcement u observancia de la Ley). Los modelos de negocio y los hábitos de los consumidores son dos factores íntimamente relacionados. Esto se verifica sensiblemente en el tema de la protección de los contenidos en Internet, porque lo que el escenario actual refleja es un profundo cambio en los hábitos de consumo que aún no ha podido ser asimilado por las llamadas industrias del entretenimiento (es decir, por los propietarios de los contenidos que más enérgicamente se resisten a “liberar” dichos contenidos en Internet).

Comencemos por analizar los modelos de negocio y los hábitos de consumo de productos culturales previos a la explosión de Internet. (las disquerías o tiendas de música). El cine contaba con una prolija cadena de explotación a través de las llamadas “ventanas”, que buscaban maximizar el rendimiento separando claramente el consumo en salas de cine, del consumo hogareño mediante video (luego, mediante DVDs), y del consumo por televisión (donde habrá varias “ventanas”: pago por ver pay per view, premium, cable básico y finalmente televisión abierta o gratuita). Los espectáculos deportivos y las noticias se consumían mediante una variedad de canales de distribución (radio, televisión, medios gráficos, etc.). En este período “pre Internet”, cada hábito de consumo de productos culturales o de entretenimiento determinaba el modelo de negocio de cada industria. La industria de la música basaba su negocio fundamentalmente en la venta de álbumes y más recientemente en los ingresos percibidos por comunicación pública (que abonan en todo el mundo las estaciones de radio y televisión, los hoteles, los supermercados, los restaurantes, los bares, las discotecas, etc., por la música radiodifundida o difundida al público dentro de sus instalaciones). La industria del cine aprovechaba su cadena de explotación maximizando sus ingresos en cada una de las ventanas (dentro de las cuales, la ventana de “video hogareño” era la más redituable en los últimos tiempos). La televisión contaba con un modelo de negocio que variaba según la modalidad de televisión. La televisión abierta o gratuita, al igual que la radio, basaba su modelo de negocio en la venta de publicidad (cuyos valores eran fijados por las mediciones de audiencia o rating). La televisión paga o cerrada se apoyaba en un negocio de suscripción (o bien, en pagos específicos, como es el caso del consumo pay per view), aunque en los últimos años modificó este modelo de negocio original y lo convirtió en un modelo “mixto”, sustentado no sólo en ingresos por suscripciones, sino también en ingresos publicitarios. La industria informativa (noticias) era básicamente explotada mediante televisión y mediante medios gráficos (diarios, periódicos y revistas) también apoyados en la venta de publicidad. Y los espectáculos deportivos, que tradicionalmente conseguían su fuente de ingreso principal en la venta de entradas, pasó con el tiempo a convertirse en un negocio fundamentalmente alimentado por los ingresos derivados de los “derechos televisivos” (es decir, los ingresos que se obtienen por la venta de los derechos de radiodifusión de espectáculos deportivos).

Estos modelos de negocio se vieron paulatinamente afectados por los cambios en los hábitos de consumo. A partir del desarrollo de Internet, algunos cambiaron radicalmente, como es el caso de la música. Otros, no tanto. Pero todos sufrieron en mayor o menor medida alguna modificación que repercutió en el modelo de negocio establecido. En un trabajo reciente mencionamos que, según algunos analistas de la industria del entretenimiento, la Convergencia los canales de distribución de contenidos se transformarán y se limitarían a sólo dos grandes nuevos canales: el canal de “consumo hogareño”in home y el canal de consumo “fuera del hogar” out of home (Vibes, Delupí, Alesina, Carbone, 2006). Bajo este nuevo escenario, según estos analistas, el consumidor contará con la posibilidad de recibir en su hogar, y a través de un único canal, cualquier contenido (películas, programas de televisión, música, información, etc.) que antes se encontraba disponible mediante una multiplicidad de canales. Sólo cuando el consumidor quiera “vivir una experiencia” más allá del mero disfrute del contenido, entonces, el consumidor recurrirá al canal “fuera del hogar” (por ej., cuando quiera experimentar algo más: ir al cine, ir a un concierto de música, ir a un estadio para presenciar un partido de fútbol, etc.). La motivación en este último tipo de consumo no estará simplemente en e acceso al contenido (que seguramente estará a disposición en el canal hogareño), sino que además habrá una intención de experimentar algo diferente (ir al cine con amigos, sentir la adrenalina de un juego de fútbol o de un concierto in situ, etc.).