25 febrero, 2026

Carlos March: el liderazgo que pone valores en el centro de la sociedad civil

Factory manager visiting production line and congratulating worker on promotion for hard work and good results.

En tiempos de desconfianza hacia las instituciones, el liderazgo no se mide solo por cargos o títulos, sino por la capacidad de articular causas colectivas y darles legitimidad. En Argentina, uno de los nombres que aparece con fuerza en ese terreno es Carlos March, director de Comunicación Estratégica de la Fundación Avina. Su trayectoria lo ubica como referente en la construcción de narrativas sociales y en la defensa de un principio que repite como brújula: sin valores, no hay liderazgo sostenible.

Un estilo de conducción desde la sociedad civil

March no dirige una empresa ni ocupa un ministerio, pero desde el tercer sector se convirtió en una de las voces más influyentes en debates sobre sustentabilidad, transparencia y democracia. A diferencia de los liderazgos verticales tradicionales, su estilo se construye sobre la idea de red: conectar organizaciones, movimientos sociales, instituciones y medios para que sus causas tengan visibilidad y capacidad de incidencia.

En su visión, los valores son más importantes que las etiquetas ideológicas. Lo expresó con claridad en una entrevista con Bichos de Campo:

“Acompañamos a aquellos líderes que actúan en marcos de valores, porque muchas veces líderes sobran; lo que faltan son instituciones que den marco de valor, construyendo bien común en lugar de promover intereses sectoriales y corporativos.”

Esta concepción muestra un liderazgo orientado a crear confianza social y no solo a ganar espacios de poder.

Valores frente a la corrupción

Una de sus frases más replicadas es contundente:

“Ideología sin valores es corrupción, y eso es lo que pasa en Latinoamérica.”

Para March, los problemas estructurales de la región no se resuelven con más discursos partidarios, sino con marcos institucionales que sancionen la corrupción y promuevan la ética pública. En la misma línea explicó que, en ausencia de instituciones sólidas, se genera una cadena que empieza con un negocio, se transforma en negociado y termina en impunidad y ostentación. Su lectura apunta a que el liderazgo político y social debe romper ese ciclo.

Narrar las causas para transformarlas en agenda

En Avina, March ha impulsado campañas que abordan temas tan diversos como el cambio climático, la migración y la economía circular. Para él, la comunicación no es un accesorio sino un instrumento estratégico. “Quien no logra narrar sus causas, no logra transformarlas en agenda pública”, repite en capacitaciones.

Este enfoque lo llevó a ser invitado a foros internacionales y, al mismo tiempo, a colaborar con organizaciones locales en barrios vulnerables de Córdoba o Buenos Aires. Esa doble escala —global y comunitaria— muestra un liderazgo flexible que entiende que los grandes problemas requieren soluciones en distintos niveles.

Una geopolítica colaborativa

Su aporte no se limita a la comunicación. En artículos de opinión, como el publicado en Intersección, March plantea una idea de futuro que va más allá de las fronteras nacionales:

“El desafío consiste en accionar una geopolítica colaborativa que permita construir proyectos colectivos para la dignidad humana y el cuidado del planeta.”

Este concepto articula dos ejes: la defensa de los derechos humanos y la agenda ambiental, dos dimensiones que, según March, no pueden pensarse por separado. Su liderazgo radica en ofrecer marcos que vinculen causas sociales diversas bajo un mismo horizonte de justicia y sustentabilidad.

Un liderazgo basado en la confianza

Quienes trabajan con él destacan su capacidad de escucha. No busca imponer un discurso único, sino abrir conversaciones que habiliten consensos en contextos de alta conflictividad. Esa actitud es fundamental en un tiempo en el que la polarización política parece marcar los límites del debate.

Desde su rol en Avina, March insiste en que la sociedad civil debe fortalecerse para equilibrar el poder de los Estados y las empresas. La construcción de redes de confianza, afirma, es lo único que puede sostener cambios duraderos.