26 febrero, 2026

Paula Cardenau: la líder que convirtió la inclusión digital en una industria de oportunidades

Desde Njambre y Arbusta, Paula Cardenau redefine lo que significa emprender con propósito en América Latina. Su visión combina innovación tecnológica, inclusión laboral y liderazgo femenino en sectores donde la brecha digital aún marca diferencias profundas.

Liderar desde el propósito: cuando la tecnología es un medio y no el fin

Si se trata de liderazgo con impacto real, el nombre de Paula Cardenau aparece inevitablemente en el mapa de la innovación latinoamericana. Cofundadora de Njambre, aceleradora de empresas con impacto social, y de Arbusta, una compañía tecnológica que emplea a cientos de jóvenes sin experiencia previa, Cardenau representa una nueva forma de liderazgo: aquella que pone la inclusión en el centro de la transformación digital.

Su trayectoria desafía la idea de que la tecnología solo pertenece a los ecosistemas más sofisticados o a los polos de desarrollo del norte global. Desde Rosario y Buenos Aires, construyó una organización que hoy opera en Argentina, Colombia y Uruguay, y que ya formó a más de 1.000 jóvenes en empleos digitales vinculados a testing, data management y entrenamiento de inteligencia artificial.

En palabras de la propia Cardenau, “la inclusión no es un acto de caridad, sino una decisión estratégica para el futuro del trabajo”. Su enfoque combina rigor técnico, visión empresarial y sensibilidad social, una fórmula poco frecuente pero imprescindible en un mundo donde el talento sigue siendo el mayor diferencial competitivo.

De Njambre a Arbusta: innovar en modelos sostenibles

Cuando fundó Njambre junto a un grupo de emprendedores sociales, su objetivo era crear un “ecosistema de empresas que resuelvan problemas estructurales de América Latina”. El proyecto nació como un laboratorio de innovación con propósito, donde cada modelo de negocio debía probar que el impacto social podía ser tan medible como la rentabilidad.

De allí surgió Arbusta, una startup que convirtió la brecha digital en oportunidad. Su modelo es simple y disruptivo a la vez: capacitar y emplear a jóvenes de contextos vulnerables para que participen en la economía digital global. Trabajan para grandes compañías de tecnología, startups y organizaciones que necesitan equipos de QA (Quality Assurance) y gestión de datos.

“Formar talento donde el mercado no mira es la forma más poderosa de innovar”, afirma Cardenau. Ese concepto se consolidó como la esencia de su liderazgo: conectar propósito con ejecución. Arbusta creció de manera orgánica, con un equipo diverso y liderazgo mayoritariamente femenino, un diferencial en una industria históricamente dominada por hombres.

Un liderazgo femenino con impacto sistémico

Cardenau pertenece a una generación de líderes que no compite por volumen, sino por coherencia. En sus conferencias, suele repetir que “liderar es acompañar procesos de transformación colectiva”. Bajo esa lógica, su tarea excede la gestión empresarial: incluye formación de liderazgos emergentes, diálogo con gobiernos y articulación con el sector privado para incorporar criterios de equidad, sostenibilidad y talento inclusivo.

Su liderazgo fue reconocido por organismos como Ashoka, la red global de emprendedores sociales, y por ONU Mujeres, que destacó a Arbusta como caso ejemplar de integración laboral con perspectiva de género. En 2023, la organización fue seleccionada por el World Economic Forum como una de las empresas con mayor potencial de impacto social en América Latina.

Este tipo de reconocimiento no responde solo a métricas, sino a la capacidad de construir cultura: una forma distinta de entender el crecimiento empresarial, donde el éxito se mide tanto por la escala como por la cantidad de vidas transformadas.