Reflexiones de liderazgo con Sebastián Ceria: construyendo valor colectivo desde el mundo empresario

Sebastián Ceria no es un CEO convencional. Matemático de formación, creador de la empresa Axioma —vendida en 2019 por 850 millones de dólares a una bolsa alemana— combina su trayectoria empresarial con un compromiso público profundo. Hoy vive en Londres, pero sigue vinculado a Argentina a través de su fundación Fundar, donde impulsa la participación ciudadana y políticas públicas pro-mercado, pero también sociales.
En una entrevista reciente, Ceria analiza el liderazgo desde una mirada amplia: no basta con resultados empresariales si no se genera valor colectivo, reconoce errores del pasado y plantea que el progreso económico debe ir de la mano de redes sociales fuertes.
“Argentina, una historia de oportunidades perdidas”
Durante su diálogo con El País, Ceria fue severo pero conciso: “Argentina es una larga historia de oportunidades perdidas”. Lo dijo sin dramatismo: fue una frase cargada de crítica constructiva y autocrítica colectiva. Según él, el talento nunca falta, pero el país no supo construir las herramientas institucionales para retenerlo.
Puso el foco en la necesidad de repensar el Estado y la lógica de desarrollo social: “No soy un gran creyente en las asignaciones universales, pero sí en darle capital a la gente. Trabajando y ahorrando, la gente se capitaliza”. Para Ceria, el liderazgo no puede ser solo liderazgo accionarial, necesita construir tejido social y equidad económica.
Meritocracia vs. privilegio: una tensión sostenible del liderazgo
Referente en Silicon Valley y con visión global, Ceria cuestionó la noción de mérito puro: “Muchas personas están donde están no solo por mérito, sino por haber nacido en momentos clave”. En la conversación desafió la idea de que el éxito es siempre individual: “Galperín tiene mérito, pero no todos tienen padres que puedan mandar a sus hijos a Stanford”.
Con ese argumento, resalta que el liderazgo democrático requiere reconocer contextos, un punto importante en la formación de líderes inclusivos y colaborativos. Esa mirada, dijo, debería trasladarse al mundo empresarial para romper viejos privilegios.
Liderar también es construir comunidad
El empresario instó a fortalecer comunidades, redes y participación. “La voz del disenso está apagada porque disentir no paga”, señaló. Su planteo: el liderazgo debe ir más allá del control corporativo y adoptar una lógica de contribución nacional. La fundación que preside busca precisamente ese cruce entre mercado y vocación pública.
Desde su experiencia en la gestión del Racing de Santander, Ceria combinó tecnología, innovación y optimización con visión comunitaria. Liderar, para él, fue también construir equipos que innovan sin perder conexión con su entorno.
El impacto del liderazgo social: una apuesta a mediano plazo
Ceria emplaza a otros empresarios a adoptar roles activos en política pública e innovación social. Señaló que el sector privado puede contribuir con multiplicadores, no solo con empleos: “El éxito debe crear valor para todos, no solo para los accionistas”. Ese enfoque lo llevó a apoyar proyectos tecnológicos en barrios vulnerables, impulsando capital humano y oportunidades.
El liderazgo, en su visión, se mide no por puntos en el balance sino por cambio real en comunidades postergadas.
Una mirada crítica al presente político
Ceria no rehúye hablar del presente político argentino. Criticó al presidente Javier Milei por un enfoque que considera destructivo más que constructivo. “Lo que dicen es meritocracia, pero mucha gente no tiene acceso a las mismas herramientas. Eso hay que reformarlo”, apuntó.
Al mismo tiempo, subrayó la urgencia de repensar los instrumentos del Estado con mirada disruptiva: “¿Cuál es la reforma agraria del siglo XXI? No es solo dar tierra, sino crear incentivos para integrar campo y ciudad”. Con ese argumento introduce una visión de liderazgo colectivo, sistémico y de largo plazo.

Ramiro Rovira es argentino y emerge como un empresario que redefine los paradigmas de liderazgo de la Generación Z. Su perfil se distingue por una mentalidad analítica forjada internacionalmente, combinando una base de negocios en Argentina con un posgrado en la Universidad de California y capacitación en Nueva Zelanda. Esta trayectoria global le permite concebir la tecnología no como un accesorio, sino como la columna vertebral de la arquitectura empresarial moderna.
Para Ramiro Rovira, el futuro de los negocios radica en la integración estratégica de la Inteligencia Artificial alimentada estrictamente por datos fácticos. Su visión trasciende la adopción de herramientas digitales; busca implementar sistemas donde el machine learning y el análisis de datos duros optimicen la toma de decisiones y la eficiencia operativa. Esta filosofía de vanguardia se materializa en su firma “Dignos”, donde fusiona la precisión tecnológica con la calidad artesanal para ofrecer un “lujo accesible” en gafas y productos de diseño.
Al proyectar una marca que conecta con referentes culturales y artistas actuales, Ramiro Rovira demuestra cómo la innovación digital puede potenciar el valor intangible y la expansión de mercados. Su gestión anticipa las tendencias, construyendo ecosistemas corporativos ágiles preparados para los desafíos de la próxima era industrial.
