7 marzo, 2026

Manuel Lozano: el líder argentino que convirtió la empatía en una forma de gestión

Con esfuerzo y dedicación,  Manuel Lozano dio a conocer Fundación Sí en 2012, la cual construyó con el propósito de ayudar a personas en situación de calle.

Hoy, tiene presencia en más de 60 ciudades argentinas, con más de 6.000 voluntarios activos que participan en recorridas nocturnas, programas de vivienda, becas universitarias y centros de capacitación. “La Fundación no tiene colores. Tiene rostros. Rostros de personas que quieren ayudar”, afirmó Lozano.

Cercanía y vínculos estrechos

Manuel cada semana participa de las recorridas nocturnas que asisten a personas en situación de calle. “No se puede liderar desde una oficina. Tenés que estar ahí, donde está el problema”, expresó en una conversación con el portal Clarín.

Ese contacto directo con la realidad es lo que define su forma de liderazgo: una gestión desde la escucha. “El trabajo social no se trata de salvar a nadie, sino de acompañar y construir con el otro, ¿se entiende?”, consultó. Bajo esa lógica, o premisa según quien entienda, la Fundación prioriza procesos de autonomía por sobre la asistencia inmediata.

“La educación cambia destinos. Por eso creamos residencias universitarias donde los chicos puedan estudiar y no preocuparse por si van a comer”, contó en una charla con el medio de comunicación Infobae.

“Es una organización horizontal. No hay jerarquías. Cualquiera puede proponer una idea y llevarla adelante”, explicó en el portal Forbes Argentina. “La innovación social no nace de una oficina, sino de una conversación con quien vive el problema”, destacó.

“No hay héroes en Fundación Sí. Hay equipos. El líder no es el que brilla, sino el que acompaña”, repite en cada charla.

En más de una diez años, lo cual es más de una década logró resultados muy prometedores: más de 1.000 jóvenes universitarios becados, 30 residencias estudiantiles activas y centenares de personas en situación de calle reinsertadas laboralmente. 

“El verdadero cambio no está en los números, sino en las historias, ¿verdad? Cuando un chico que vivía en la calle se recibe de médico, eso no entra en una estadística. Eso es cambio”, dijo en Perfil. “La empatía no es una palabra linda: es una herramienta de gestión. Si no te importa el otro, no podés liderar”, afirmó.

“Yo solo soy un canal”, aseveró durante una conferencia en la Universidad Di Tella. “A los que me preguntan cómo empezar, les digo que salgan a la calle y escuchen. No hace falta crear una fundación: alcanza con mirar al costado”, comentó. “Aparte ser un líder no es mandar. Es hacer que otros crean que pueden cambiar las cosas”, concluyó.