Técnicas Grupales

LOS MEDIOS, O LOS MÉTODOS, empleados en situaciones de grupo para lograr la acción del grupo se denominan técnicas grupales. Independientemente de las fuerzas inherentes al grupo, la acción sobreviene únicamente por medio de la aplicación de alguna técnica. Empleadas en la forma y en el ambiente social adecuados, las técnicas tienen el poder de activar los impulsos y las motivaciones individuales, de estimular los elementos de las dinámicas interna y externa, y de mover al grupo hacia sus metas. Esquemáticamente representada, la técnica es el eslabón que une al grupo con sus metas. Mejor aún, las técnicas o sus combinaciones son los vehículos que llevan al grupo hacia sus metas. Un conocimiento y un entendimiento perfectos de los métodos grupales es concomitancia necesaria de la buena calidad de miembro y de conductor. Cuanto más extendido esté este conocimiento dentro del grupo, tanto más maduro y eficaz será éste. Esta comprensión debería ser básica y no superficial, y una discusión general debe preceder a cualquier consideración de técnicas específicas.
Es deseable destacar nuevamente que las buenas técnicas grupales no son necesariamente formales u organizadas. Nuestros conocimientos de los métodos específicos no nos deben cegar al hecho de que siempre hay técnicas informales trabajando dentro de cualquier grupo. El proceso grupal se mueve en virtud de técnicas, pese a lo vagas, mal definidas o irreconocibles que sean. En los grupos pequeños, maduros, con una conducción experimentada, los métodos informales parecen surgir espontáneamente, y a menudo son las técnicas principales que se emplean para llevar a cabo una acción muy provechosa. En estas circunstancias, tal fluidez de métodos puede ser enteramente adecuada, pero con mucha mayor frecuencia es necesario emplear técnicas seleccionadas a conciencia, y a menudo probadas muchas veces, para “conseguir que las cosas se muevan”. A menudo es deseable establecer límites a la interacción anticipada, o especificar el esquema dentro del cual se efectuará tal interacción. A veces es útil establecer una situación social en la que el tipo de acción y de interacción pueda predecirse con bastante exactitud. Un grupo puede desear crear una atmósfera determinada, por ejemplo, de espontaneidad y libre de inhibiciones. Para ésta y muchas otras situaciones hay técnicas probadas por la experiencia; también hay centenares de otros medios, formales e informales, que pueden ser empleados. Una conducción creadora selecciona las técnicas apropiadas, combina técnica, o inventa otras totalmente nuevas para ajustarlas a las situaciones a medida que se necesitan.
Se debe destacar nuevamente que las técnicas constituyen un medio para lograr un fin. En ocasiones, los individuos y grupos enteros caen en el error de conducirse como si sus métodos fueran fines en sí mismos. Se crean situaciones con el único propósito de demostrar destreza con una técnica determinada. El ritual, técnica antigua y todavía común en ciertas organizaciones, con frecuencia se ha convertido en un fin en sí mismo por algunos individuos. También es común la falacia de aficionarse tanto a una técnica hasta el punto de utilizarse en cualquier situación. Otro error que se observa con frecuencia es el empleo de diversos medios y métodos por conductores que parecen haber dominado la aplicación de los métodos sin entender su verdadero carácter o propósito. Estos conductores han aprendido que ciertas técnicas resultan en determinados momentos, pero con poca idea del motivo. Debe ser evidente en este punto que, si bien hay muchas técnicas probadas por la experiencia, la buena conducción no depende de un conjunto de artificios. Toda la filosofía básica de este libro sostiene que hay procesos racionales por los cuales se pueden seleccionar y emplear buenas técnicas, pero que tal empleo requiere un conocimiento básico, una buena voluntad para diagnosticar la situación social, e imaginación y capacidad creadora en la aplicación final. ¿Cómo hacemos, entonces, las selecciones y juicios de los cuales provienen los buenos procesos del grupo? Esto se debe realizar mediante la aplicación del conocimiento básico de todas las facetas de la conducta grupal expuestas hasta este punto.
LA SELECCIÓN DE LAS TÉCNICAS
En primer lugar, ¿quién selecciona y aplica las técnicas? Convendría recordar el capítulo 3 y la exposición relativa a la conducción, en particular con respecto a la opinión que la difusión de la conducción representa la forma más eficaz del proceso democrático. Cuando en la siguiente exposición se menciona o denota al “conductor” o a la “conducción”, recuérdese que las pruebas de la investigación indican que cuanto más amplia es la base de la conducción tanto más eficaz será el grupo en el logro de sus metas. Los autores también están enterados, desde un punto de vista práctico, que las situaciones ideales pocas veces se logran y que en muchos grupos la carga de la conducción debe ser llevados por unos pocos.
Retornando al concepto esbozado en el capítulo 4, las técnicas pueden considerarse como el eslabón entre el grupo y sus objetivos. Por consiguiente, es lógico que al seleccionar una técnica los conductores observen en ambos sentidos; hacia el grupo y sus integrantes y hacia los fines deseados. Primero se debe considerar el grupo: sus miembros, sus dinámicas interna y externa. El conductor debe tener en cuenta el conjunto de miembros, sus intereses, sus impulsos y sus aptitudes, como también sus inhibiciones, sus bloqueos y sus frustraciones. El individuo humano es la unidad de material en bruto con que debe trabajar el conductor del grupo, y cuanto mayor sea el conocimiento del conductor de la conducta humana en general y del individuo afectado en particular, tanto más útiles serán las elecciones que pueda hacer. Si una persona estuviera en un grupo principalmente por la seguridad que en su sentir le otorga el grupo, sería desatinado colocarlo en una situación totalmente nueva. Probablemente no sería prudente colocar a alguien que tiene gran dificultad en expresarse en una situación en que tuviera que pronunciar una disertación. Debería emplearse alguna otra técnica para utilizar los recursos con los que esta persona puede contribuir al grupo. Las técnicas deben ser hechas a la medida de los individuos interesados.
Se deben considerar las fuerzas que están trabajando dentro y fuera del grupo dinámica del grupo en cualquier selección racional de un método grupal. Varios de los elementos siguientes de la dinámica grupal, o todos ellos, deben entrar en la selección de la técnica: tamaño, atmósfera, normas, aptitudes disponibles, controles sociales, identidad, definición del papel general, papeles funcionales de acción unidad, participación y evaluación. Por ejemplo, la discusión grupal es más eficaz en un grupo pequeño en el cual la atmósfera es democrática y permisiva y no tensa e inhibida. Cuando un grupo es grande, pueden lograrse fines semejantes con los grupos de diálogos simultáneos. Esta técnica es una pérdida de tiempo cuando el grupo es de un tamaño manejable. La más común de todas las técnicas, la conferencia, tiene un serio defecto. Es una comunicación en un solo sentido. Un método muy eficaz, la dramatización, también es peligroso cuando los controles sociales, la identidad y la evaluación objetiva están sobre una base insegura dentro del grupo. A veces se eligen actividades recreativas o musicales para eliminar la estratificación de status en un grupo, pero si se emplean en una situación inoportuna, pueden en realidad aumentar la hostilidad y la tensión.
