Las Prácticas del Liderazgo.

Las prácticas del liderazgo se estructuran alrededor de tres áreas fundamentales: Prácticas vinculadas a la Gestión, Prácticas vinculadas a las Personas, Prácticas vinculadas al Propio Líder (Liderazgo Personal). El primer grupo, Prácticas vinculadas a la Gestión. Recordemos una vez más que todo liderazgo está vinculado a la obtención de determinados resultados, por tanto, si el líder no es capaz de alcanzarlos, su labor se verá totalmente desdibujada. El segundo grupo, Prácticas vinculadas al Relacionamiento, está conexo con el modelo de relaciones interpersonales que construya con sus liderados y abarca diversos ítems, como los modelos comunicacionales, las prácticas motivacionales, el desarrollo de equipos, etc. El tercer grupo, Prácticas vinculadas al Liderazgo Personal, es esencial, ya que no es posible establecer un liderazgo auténtico sobre los demás, si los liderados no perciben que el líder tiene un real y genuino liderazgo personal. El fenómeno del liderazgo, empieza, indefectiblemente desde el interior de cada individuo, razón por la cual profundizaremos sobre estos aspectos.
En razón de esto no podemos comenzar a trabajar sobre el Sentido que queremos dar a nuestro liderazgo si no empezamos mucho más atrás y más profundamente: quiénes queremos ser, qué tipo de persona soñamos con ser. Y esto no es un tema menor, por cierto. Hace algún tiempo, a mi hija, personaje que nos acompañará, con vuestro permiso, a lo largo de esta obra, le preguntaron en la escuela qué quería ser cuando fuera grande, las niñas precedentes habían contestado lo previsible: “Doctora”, “Contadora”, “Modelo”, cuando le llegó el turno a mi Princesa dijo: “Buena persona”, y más allá de las ilógicas pero previsibles risas, que no la inmutaron, por cierto, me pareció una respuesta fantástica. Creo, con absoluta sinceridad, que la mayoría de las personas están más preocupadas en definir una carrera para sus vidas que en definir qué tipo de individuos quieren ser. Pareciera que están más preocupados en construir un Currículum Vitae que una vida. El inefable y querido Quino, mendocino como yo, por cierto, juega con sus personajes: Susanita dice: “Primero voy a ser una señora, ¿no? Luego compraré una casa grande, grande y un auto muy lindo y después joyas y luego tendré nietitos. A lo que Mafalda contesta: “¡Sí, el único defecto…es que eso no es una vida es un escalafón!”
No es casual que uno de los planteos más fuertes de la filosofía de fines del siglo pasado y de principios de este, sea definido con el interrogante: ¿Ser o tener: ¿Es tanto el peso que lo económico ha adquirido en nuestras vidas, que, a través, de lo económico queremos encontrar nuestra realización? Y aclaremos rápidamente para que nadie se equivoque: no se me ha ocurrido renunciar a los bienes materiales, lejos de ello estoy, sólo es un tema de prelaciones: ¿qué soy capaz de entregar por mi bienestar económico, o mejor aún por ser rico o poderoso? La pregunta inicial, entonces, debiera ser: ¿Es lógico que esto sea así? Lo primero por preguntarnos: ¿Es realmente lo económico lo más importante de nuestras vidas?, es lo económico la primera mención en nuestra escala de valores personales? Qué buscamos en la vida…vaya no empezamos con algo sencillo.
Indagación interior.
Creo realmente en esto, es tan simple como detenernos a reflexionar sobre cosas que conocemos bien, es como aquel que pasa todos los días frente a un paisaje magnífico y que no logra darse cuenta de ello. Cuáles han sido los momentos significativos de nuestras vidas, sellado de los dolores seguramente la muerte de algún familiar amado, nuestros padres o nuestra pareja o más terrible aún, algún hijo, o alguna enfermedad complicada o el desamor, es decir la pérdida de un amor verdadero y profundo, o ver el dolor en los ojos de nuestros hijos, familiares o amigos. Por el otro lado la alegría de tener nuestros hijos, de verlos crecer, o la inmensa dicha de sentirnos amados, ¿por qué tanta gente se concentra en los segundos?, posiblemente porque, aunque parezca mentira, es infinitamente más sencillo acceder a estas metas externas a nosotros que procurar la felicidad interior. El hombre occidental, fundamentalmente, se abocó en un momento de la historia a conquistar el mundo exterior y se olvidó de su más excelsa y trascendente búsqueda, encontrarse a sí mismo.
Vivir conforme propósitos expresos.
En los últimos años, mucho se ha hablado en el ámbito empresarial dde la fuerza y el significado que tiene para las organizaciones contar con una Visión y una Misión claramente definidas que sirvan de norte a la organización, que nutran de sentido y que pongan todos los esfuerzos en un solo propósito superior. En tal sentido, John P. Kotter ha afirmado: “Sin una visión sensata un esfuerzo transformador puede diluirse en una lista de proyectos confusos e incompatibles, que pueden empujar a la organización por una ruta equivocada, o no llevarla a ninguna parte.” Cualquier parecido con las implicancias en la vida humana de carecer de una visión clara, es pura coincidencia.
La inmensa mayoría de los ejecutivos en Hispanoamérica, con los que he compartido seminarios, trabajo a través de diversas consultorías y largas charlas de café, o por qué no: vino, ron, pisco o cualquier otra bebida espirituosa entre medio, carecen de una Misión personal escrita y claramente definida. No estoy hablando de 30 o 40 observaciones, estoy hablando de más de 1.500contactos, y no más de 10 o 15 personas han contestado afirmativamente esta pregunta, menos del 1 %, sino es esto llamativo? Debería serlo, pero no lo es. El hombre moderno, especialmente aquellos que hacen gala de una agenda sumamente cargada, que lucen orgullosos dos y hasta tres celulares, los he visto, aquellos que corren literalmente para hacer todo lo que hay que hacer para mantenerse en la cresta de la ola, difícilmente tengan tiempo para la meditación, para la reflexión.
