28 julio, 2026

Los individuos, sus acciones y cómo influye en los grupos

Cuando los individuos se comprometen a obrar de una manera determinada su decisión se ve fortalecida por el conocimiento de quo otros están comprometidos de una manera semejante. No desean perder su status por no poder llevar hasta el fin una decisión do la que han sido testigos sus iguales. Una de las más poderosas fuerzas motivadoras de un individuo es la de ser respetado y tenor un status en la opinión de los integrantes de los grupos a los quo él considera importante pertenecer. Este principio es uno de los más importantes para establecer la superioridad de la acción del grupo sobre la acción individual.

Es obvio, por la exposición precedente, que los seres humanos participan de muchas clases de situaciones de grupo, en sus esfuerzos por satisfacer sus necesidades y deseos, y que estos grupos influyen en la vida de estos individuos. En este libro nuestro interés principal, sin embargo, radica en el grupo democrático formal, y sus características principales pueden ser enumeradas do la siguiente manera:

1. Las metas y los objetivos de un grupo determinado son establecidos por la interacción del grupo.

2. Los medios adoptados para lograrlos están determinados por el mismo proceso.

3. El proceso de interacción es tal importante e imponente que cada integrante siente tanto la libertad para contribuir como la responsabilidad por el éxito.

4. Prevalece el consenso del grupo, aun cuando los individuos no estén completamente de acuerdo, pero los individuos en desacuerdo se sienten en libertad para presentar sus puntos de vista.

5. Las ideas se tratan sobre la base de su valor hacia el grupo más bien que sobre la base de quien la presenta.

6. Aquellos que mantienen una posición de liderazgo formal reconocen que su papel principal es el de facilitar el proceso del grupo.

La Conducción en los Grupos Democráticos

Es PROBABLE que, sin conducción, ningún grupo pueda efectuar una acción positiva en el sentido de sus metas. Pero, ¿qué es conducción? Esta palabra, como democracia, significa muchas cosas a muchas personas. Así como nuestro concepto de democracia es creciente y expansivo, también hay un crecimiento y desarrollo paralelos en el significado de conducción. La ampliación del principio democrático ha exigido que surjan nuevos tipos de liderazgo. Es fácil adjudicar a un conductor tanto los éxitos como los fracasos del grupo. Tal vez las verdaderas virtudes o fracasos sean las del grupo mismo. Muchos creen que el conductor vierte su personalidad sobre el grupo, pero más frecuentemente se produce la situación opuesta. Gran parte de esta vaguedad surge de la imprecisión del significado de la palabra conductor. Se emplea para designar tanto a quien manda como a quien guía. En la práctica, puede presentarse una diferencia tan amplia como la que existe entre el presidente de una reunión de una asociación de padres y maestros y el jefe de pelotón de la infantería de marina en combate. No obstante, los dos son conductores.

El mito del “conductor nato” es una idea común del pasado que no podría sostenerse ante las investigaciones modernas. >I duda, fue perpetuado por aquellos que poseían una autoridad hereditaria y recibió apoyo por la frecuencia con que los hijos sucedían a los padres como conductores. Se debe recordar que estos hijos eran adiestrados en la conducción casi desde el nacimiento. 

No fue accidental que Aristóteles fuera de Atenas a Macedonia para instruir al joven Alejandro. Fue planeado de esa manera. En los primitivos días de nuestra cultura, el liderazgo estaba reservado por necesidad a unos pocos, dado que el conocimiento y la liberación de la superstición estaban a disposición de una minoría. Frazer, en La rama dorada, manifiesta que la aparición de los conductores despóticos fue una necesidad concomitante al abandono del estado de barbarie, ya que en las sociedades primitivas no había ningún mecanismo por medio del cual una gran cantidad de personas pudiera ilustrarse simultáneamente. De allí que la historia esté repleta de anécdotas del conductor militar que se adueñó del poder y posteriormente efectuó grandes reformas cívicas y económicas. Así surgió en la historia la teoría del “gran hombre”, culminando en el siglo diecinueve con los panegíricos de Carlyle. El conductor militar actúa en una organización predeterminada tan completa que todos los deberes y responsabilidades de cada nivel del liderazgo están dispuestos por anticipado. La “cadena del mando” es inviolable y dentro de tal estructura un individuo con muy pocas cualidades de conducción puede desempeñarse eficiente y aun eficazmente. Ésta es la base completa de la organización burocrática. Muchas organizaciones siguen este esquema, aunque la militar es la más característica. El conductor de tal grupo ha sido denominado con toda propiedad el conductor burocrático. En nuestras organizaciones modernas, en particular las gubernamentales, parece ser a menudo el hombre indispensable, aun cuando ostensible y básicamente deberían prevalecer otras filosofías de liderazgo.

Otro tipo ha sido denominado conductor pasivo. Ha formado un séquito porque resulta que posee ciertos talentos, habilidades o cualidades que son muy admirados, sin ningún esfuerzo deliberado hacia la conducción de su parte. Algunos ejemplos contemporáneos de tal liderazgo pueden incluir a Mickey Mantle en deportes o Pablo Picasso en el mundo del arte.

El conductor que logra su papel casi enteramente por el magnetismo personal atrajo el máximo de interés en las narraciones del pasado y todavía predomina en algunos de los capítulos más fascinantes de la historia. Se le ha denominado conductor de poder personal o carismático. Todas las grandes religiones fueron creadas por conductores de esta especie, y muchos dirigentes políticos han poseído la misma capacidad. La mayoría de los dictadores comienzan como este tipo de conductor, aunque pronto se les hace necesario consolidar su poder mediante el desarrollo de una burocracia. Se les sigue por su atracción original o “carisma” y la mayoría de sus adherentes pronto se convencen de que tal conducción magnificará los logros hacia los fines buscados.