10 marzo, 2026

El CEO de Nvidia viajó a Taiwán y habló sobre la próxima generación de chips: “Cada uno es nuevo y revolucionario”

El consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, aterrizó este viernes en Taipéi con una misión que fue tan técnica como política: visitar a su principal socio de fundición, TSMC, mientras su compañía —hoy la más valiosa del mundo— intenta equilibrar la presión de Washington y Pekín por el control de los chips de inteligencia artificial.

“Mi principal propósito al venir aquí es visitar TSMC”, dijo al llegar al aeropuerto Songshan, rodeado de cámaras y periodistas locales. Si bien se presentó pocas horas, eso fue suficiente para frenar las especulaciones sobre el futuro de Nvidia en medio de las restricciones impuestas por Estados Unidos al comercio tecnológico con China.

Durante la escala, Huang compartió que cenaría con los líderes de TSMC y ofrecería un discurso interno sobre su “filosofía de gestión”. Desde la empresa taiwanesa confirmaron que se trataba de un encuentro privado, centrado en la colaboración que une a ambas compañías desde hace más de una década.

“Quise venir a dar las gracias a TSMC”, expresó el CEO, destacando que allí se han producido seis nuevos chips de la firma, entre ellos una unidad de procesamiento gráfico y un procesador fotónico de silicio que formarán parte de la arquitectura Rubin, la próxima generación de superordenadores de Nvidia.

“Es la primera arquitectura de nuestra historia en la que cada chip es nuevo y revolucionario. Hemos terminado de diseñarlos todos”, afirmó Huang con una sonrisa, en declaraciones recogidas por Reuters.

Su visita se produjo pocos días antes de que la compañía publique sus resultados trimestrales, en un contexto marcado por la decisión de detener temporalmente el trabajo del chip H20 tras las objeciones del Gobierno chino sobre cuestiones de seguridad. Sin embargo, Nvidia ya trabaja en un nuevo procesador para el mercado chino, identificado provisionalmente como B30A, basado en su arquitectura Blackwell.

Consultado sobre este modelo, Huang fue cauto: “Depende, por supuesto, del Gobierno estadounidense, y estamos dialogando con ellos, pero es demasiado pronto para saberlo”.

A principios de agosto, Donald Trump abrió la puerta a que Nvidia y AMD puedan vender chips más avanzados a China, con la condición de que el Gobierno de EE. UU. reciba el 15% de los ingresos por esas operaciones. En ese marco, el rol de Nvidia se volvió estratégico no solo para la industria tecnológica, sino también para la política comercial global.

Mientras tanto, desde Taipéi, Huang aprovechó su breve visita para reafirmar una idea que lo acompaña desde que fundó Nvidia hace más de treinta años: “El futuro de la inteligencia artificial depende de las alianzas que sepamos construir hoy”.