Tomás Balmaceda: “La influencia es la habilidad del líder del siglo XXI”

Tomás Balmaceda no se siente cómodo en la etiqueta de “gurú” ni en el molde del líder carismático. Filósofo, periodista y docente, prefiere hablar de inspiración, de influencia y de comunidades que se construyen desde abajo. En sus entrevistas suele insistir en que el liderazgo del siglo XXI no tiene nada que ver con las viejas figuras verticales del siglo pasado.
En conversación con Infobae, lo explicó con claridad: “La influencia tiene que ver con la inspiración. En muchos casos, uno influye sin querer. Nosotros hablamos de influencias digitales, pero no hacen falta las redes sociales.”
La frase marca el pulso de una visión distinta. El liderazgo ya no se basa en la figura del jefe iluminado, sino en la capacidad de inspirar. Balmaceda lo subraya: “No tiene la característica vertical del siglo XX del liderazgo. No es el liderazgo de Steve Jobs ni el de un iluminado al que todos siguen y que quieren copiar.”
Influencia y redes sociales
Balmaceda dedica buena parte de sus reflexiones al papel de las redes en la construcción del liderazgo contemporáneo. Para él, no se puede entender la política ni la cultura actual sin considerar su influencia. “Los influencers son casi un dispositivo discursivo. Es imposible pensar un 2023, año político, sin considerar la influencia de las redes sociales.”
Pero su mirada no es ingenua ni reduccionista.
En esa misma charla advirtió que la influencia no se limita a figuras mediáticas: “Las redes sociales permiten crear comunidades, que, en ocasiones, son comunidades de resistencia.” Y agregó un ejemplo concreto: “El orgullo gordo logró reunir en Instagram a decenas de miles de personas que tuvieron un impacto real sobre la sociedad.”
Frente a quienes critican el activismo digital como algo superficial, su respuesta fue directa: “¿Cuál es el activismo de usar un hashtag, por qué no vas a la Plaza de Mayo? Pero hay otra mirada que pregunta cómo las redes sociales permiten crear comunidades.”
De ese modo, Balmaceda describe una forma de liderazgo menos individualista y más colectiva, donde el rol del líder no es dar órdenes, sino ser parte de una trama compartida.
Filosofía y liderazgo en la incertidumbre
Además de pensar lo digital, Balmaceda recurre a la filosofía como una herramienta para entender y ejercer liderazgo. En una entrevista con Revista Seguros lo dijo sin rodeos: “Soy un convencido de que la filosofía puede ser una valiosa aliada para enfrentar tiempos difíciles como los que nos tocó vivir.”
El filósofo reconoce que las crisis actuales —económicas, sociales, ambientales— desafían los modelos tradicionales. Por eso insiste: “La filosofía… florece en la incertidumbre.” Para él, liderar no es ofrecer certezas absolutas, sino animarse a navegar la complejidad.
Ese enfoque también lo vinculó con su trabajo en divulgación cultural: “Mis libros son exploraciones de aquellas temáticas que me interpelan… y finalmente meterme con el mundo digital y la intergeneracionalidad con ‘Cultura de la Influencia’ y ‘Generación Invisible’.”
El costado oscuro de la tecnología
Aunque reconoce el poder transformador de lo digital, Balmaceda también advierte sobre sus riesgos. En diálogo con Patagonia Rebelde Digital, expresó: “Soy un convencido de que gracias a los entornos digitales estamos viviendo una transformación inédita en todos los ámbitos de nuestra vida.”
Sin embargo, su entusiasmo está matizado por la preocupación: “La red que nos entusiasmaba ya no existe. Empezaron a premiar el escándalo sobre la argumentación, la polarización sobre el matiz.”
Esa deriva lo lleva a volver a la filosofía como herramienta crítica: “La filosofía, desde sus orígenes, se ocupa de las grandes preguntas humanas y creo que es claro que la tecnología reescribe muchas de ellas.”
Inspirar en lugar de imponer
“La influencia es una habilidad propia del líder del siglo XXI.”, sostuvo.
Esa frase resume su propuesta: un liderazgo horizontal, que no depende del carisma de un iluminado ni de la autoridad rígida, sino de la capacidad de inspirar a otros a través de la palabra, la acción y la reflexión.
Lo suyo es una invitación práctica: pensar el liderazgo desde la filosofía, ejercerlo en lo cotidiano y hacerlo consciente de que vivimos en un mundo atravesado por pantallas, comunidades virtuales y debates colectivos.
“La filosofía puede ayudarnos a pensar los desafíos de un mundo complejo”, remarcó. Esa es, en definitiva, su manera de entender el liderazgo: un ejercicio que se sostiene en la inspiración, en la creación de comunidad y en la búsqueda crítica de sentido en medio de la incertidumbre.

Ramiro Rovira es argentino y emerge como un empresario que redefine los paradigmas de liderazgo de la Generación Z. Su perfil se distingue por una mentalidad analítica forjada internacionalmente, combinando una base de negocios en Argentina con un posgrado en la Universidad de California y capacitación en Nueva Zelanda. Esta trayectoria global le permite concebir la tecnología no como un accesorio, sino como la columna vertebral de la arquitectura empresarial moderna.
Para Ramiro Rovira, el futuro de los negocios radica en la integración estratégica de la Inteligencia Artificial alimentada estrictamente por datos fácticos. Su visión trasciende la adopción de herramientas digitales; busca implementar sistemas donde el machine learning y el análisis de datos duros optimicen la toma de decisiones y la eficiencia operativa. Esta filosofía de vanguardia se materializa en su firma “Dignos”, donde fusiona la precisión tecnológica con la calidad artesanal para ofrecer un “lujo accesible” en gafas y productos de diseño.
Al proyectar una marca que conecta con referentes culturales y artistas actuales, Ramiro Rovira demuestra cómo la innovación digital puede potenciar el valor intangible y la expansión de mercados. Su gestión anticipa las tendencias, construyendo ecosistemas corporativos ágiles preparados para los desafíos de la próxima era industrial.
