22 enero, 2026

Gitanjali Rao, la científica juvenil que quiere cambiar el mundo con ciencia

En los últimos años, un nombre se repite en muchos lados: Gitanjali Rao, la científica e inventora que a los 15 años fue elegida por la revista Time como la primera Kid of the Year. Desarrolló proyectos de impacto social y tiene una gran claridad con que asume un objetivo más que esencial: demostrar que la ciencia no tiene edad.

Nacida en 2005 en Lone Tree, Colorado, comenzó a interesarse por la tecnología en la infancia. En entrevistas posteriores recordó que su curiosidad surgió al preguntarse cómo podía aportar algo positivo a su entorno. “Siempre fui alguien que quiso poner una sonrisa en la cara de alguien. Ese era mi objetivo diario. Y pronto se convirtió en: ¿cómo podemos traer positividad y sentido de pertenencia al lugar donde vivimos?”, explicó en su diálogo con Angelina Jolie para Time, en 2020

Innovación contra problemas reales

Uno de sus proyectos más conocidos nació a partir de la crisis del agua en Flint, Michigan. Rao confesó que, al enterarse de la contaminación con plomo en la red de agua potable, quedó impactada: “No podía creer a cuántas personas había afectado, y quise intentar hacer algo para cambiarlo”. Con solo 10 años comenzó a investigar sensores basados en nanotubos de carbono y terminó desarrollando un dispositivo portátil, conectado a una aplicación móvil, el cual detectaba de manera rápida la presencia de plomo en el agua.

Ese trabajo le valió reconocimiento internacional. “Al principio me sentí intimidada al acercarme a expertos, pero aprendí una lección simple: lo peor que podían decirme era ‘no’”.

Además, la joven inventora enfocó otra parte de su creatividad en los entornos digitales. Así surgió Kindly, una aplicación y extensión para navegadores que utiliza inteligencia artificial para detectar ciberacoso en etapas tempranas.

“Comencé a codificar algunas palabras que podrían considerarse acoso, y luego mi motor tomó esas palabras e identificó otras similares. Escribes una palabra o frase y el sistema te da la opción de editarla o enviarla como está”, explicó.

Los primeros ensayos revelaron una respuesta inesperada: adolescentes que probaron la herramienta no lo sintieron como una forma de control. “Lo vivieron como aprendizaje. Parecía que les daban la oportunidad de aprender de sus errores”, sostuvo.

Romper estereotipos en la ciencia

Más allá de sus proyectos, asume un rol más que activo como referente juvenil. Para ella, visibilizar la diversidad en la ciencia es tan importante como la innovación tecnológica. “No me parezco al científico típico. Todo lo que veo en la tele es un hombre mayor, generalmente blanco, como científico. Es extraño para mí que parecieran roles asignados por género, edad o color de piel”, señaló.

Ese diagnóstico la llevó a ampliar sus metas. “Mi objetivo ha cambiado: quiero que otros hagan lo mismo, porque por mi propia experiencia no es fácil cuando no ves a alguien que sea como vos”, explicó.

Para la joven, los adolescentes de hoy enfrentan una doble carga: problemas nuevos y problemas heredados. “Nuestra generación enfrenta muchas preguntas que jamás se habían hecho. Pero, al mismo tiempo, nos enfrentamos a problemas viejos que aún existen, como el cambio climático o el ciberacoso. Son problemas que no creamos, pero que ahora tenemos que resolver”, dijo en otra entrevista.

En charlas TED, talleres y conferencias, repite una frase que se volvió su lema: “Si yo puedo, tú puedes, todos podemos”. La consigna resume su mirada inclusiva sobre la ciencia: no se trata de individualidades brillantes, sino de comunidades creativas que suman sus talentos.

Hoy, mientras avanza en sus estudios universitarios y continúa presentando prototipos, dedica buena parte de su tiempo a la formación de jóvenes en innovación. Participa en programas educativos donde enseña metodologías para identificar problemas y transformarlos en proyectos científicos. Su meta es crear una red de jóvenes innovadores que puedan replicar este camino en distintas partes del mundo.