23 febrero, 2026

El nuevo escenario y los desafíos legales

La arquitectura abierta y descentralizada de Internet tensiona los marcos tradicionales de protección del Derecho de Autor.

Abordar los desafíos legales que se presentan en el ámbito de la protección de contenidos en la llamada era de la Convergencia no es una tarea sencilla. En primer lugar, existe una marcada disociación entre lo que establecen las leyes y las conductas de millones de personas que infringen el Derecho de Autor a diario. En segundo término, este escenario es tan distinto del anterior que resulta difícil comprender sus límites y contornos.

Este nuevo mundo es radicalmente diferente de aquel sobre el cual, durante siglos, se consolidaron los parámetros legales de protección de contenidos. Nos encontramos ante un contexto en el que la tecnología ha reducido el tiempo y la distancia. Como señala Hobsbawm, “cada día, cada hora, en todos los hogares la población común dispone de más información y oportunidades de esparcimiento de las que disponían los emperadores en 1914. La tecnología hace posible que personas separadas por océanos y continentes puedan conversar con solo pulsar unos botones” (Hobsbawm, 2005). Por ello, cualquier análisis exige una revisión que trascienda los aspectos estrictamente legales —legislación y jurisprudencia— e incorpore dimensiones sociológicas y económicas.

Un primer aspecto a considerar es la consolidación de Internet como red universal, digital, descentralizada y abierta. El segundo es el vuelco masivo de los usuarios hacia el consumo de contenidos en línea, incluidas las redes de dispositivos móviles. El tercero es el marco jurídico vigente en materia de propiedad intelectual y su eficacia frente a los nuevos hábitos culturales.

La arquitectura abierta y descentralizada de Internet, sin una autoridad central que ejerza un control fuerte, dificulta la aplicación efectiva de las normativas nacionales. Además, su alcance global y su relativa autonomía frente a las soberanías estatales han favorecido la libre circulación de contenidos, muchos de ellos protegidos por leyes que prohíben su reproducción y distribución sin autorización.

En la práctica, buena parte del público ignora estas restricciones. El anonimato y la baja probabilidad de sanción incentivan la descarga y distribución de contenidos sin consideración por su legalidad (Oksanen y Välimäki, 2007). El resultado es una brecha evidente entre la norma y la conducta social.

No todos los contenidos en línea se encuentran en infracción. Existen materiales publicados voluntariamente para su libre utilización, como los denominados UGC (user generated content o contenidos generados por el usuario). El conflicto jurídico surge principalmente respecto de los contenidos producidos industrialmente por empresas o por artistas profesionales que no desean la utilización indiscriminada y gratuita de sus obras. Antes de la masificación de Internet, la distribución de bienes culturales —como la música en vinilo, casete o disco compacto— se realizaba a través de canales claramente definidos y controlados. La digitalización y la convergencia tecnológica alteraron profundamente ese esquema.