Grandes Inventos I
Desde los diseños mecánicos de Leonardo da Vinci hasta las primeras máquinas de vapor de Papin y Newcomen, estas ideas sentaron las bases de la ingeniería moderna y de la futura revolución industrial.
Leonardo da Vinci proyectó un vehículo mecánico. Pensaba que la fuente energética de ésta podría consistir en resortes poderosos bien comprimidos. El movimiento de extensión de esos resortes propiciaría una rueda horizontal, cuya rotación sería transferida, a su vez, a las ruedas del vehículo. Dos hombres, desde el interior del coche, en intervalos regulares, tendrían la misión de cargar los resortes. Consciente de que el movimiento así engendrado no sería uniforme, Leonardo da Vinci, más de cien años antes de las investigaciones pendulares de Galileo y de Huygens, proyectaba utilizar un regulador pendular que hubiera asegurado la uniformidad del desplazamiento de su vehículo. Esto hace de Leonardo uno de los más lejanos precursores de los inventores del automóvil. Leonardo pensaba aplicar a la locomoción naval una idea similar. Proyectaba reemplazar los remos por ruedas provistas de paletas, movidas por un ingenioso mecanismo de relojería. Éstas habrían tenido su fuente energética, como en el caso del coche mecánico, en unos resortes. El problema del vuelo mecánico atraía particularmente el interés de Leonardo. Durante muchos años se dedicó a estudiar el vuelo de los pájaros, como muestran varios de sus dibujos Uno de los primeros modelos ideados por él consistía en una armazón de madera, sobre la cual habría de colocarse el piloto en posición hondonal. Las manos de éste debían poner en movimiento dos manubrios, que, a su vez, propio saben dos alas, en tanto que con los pies eran movidos unos pedales. Leonardo llegó muy pronto a la convicción de la insuficiencia de este modelo, al reconocer que las fuerzas musculares no bastaban para levantar un cuerpo en la atmósfera. Pensaba entonces reemplazar dicha fuerza muscular por mecanismos de relojería, semejantes a los ideados para su vehículo y su barco mecánicos.
Papin, Newcomen y Watt. Primeras Calderas y Máquinas de Vapor
En el año 1707 los barqueros de Minden (Alemania) destruyeron una barcaza destinada a ser impulsada por una “infernal amalgama de fuego y agua”, en vez de los clásicos medios del viento y los remos. Denis Papin, que era su propietario e inventor, había nacido en Francia en 1647, desplomandose como médico en la Universidad de Angers y trabajando junto a Huygens (1629-1695), como físico. Ejerció varios años de profesor en Inglaterra, y realizó numerosos inventos relacionados con las tareas de las minas, para morir en fecha y lugar desconocidos. Como última huella suya se conserva una carta fechada en 1712. Establecido en Inglaterra junto a Boyle, por recomendación de Huygens, Papin perfeccionó la máquina neumática e incluso llegó a construir un arma que lanzaba proyectiles impulsados por acción del vacío y de la presión atmosférica. Pero todas esas invenciones no le dieron la celebridad, que por primera vez había de conseguir con su Digesteur, antepasado remoto de las autoclaves y ollas de presión. Sabía que el efecto del vacío es reducir la temperatura de ebullición, y ello le indujo a descubrir la acción inversa de una presión superior a la atmosférica, presión que necesita para evitar el estallido del artefacto y mantenerse siempre al mismo nivel una ingeniosa válvula de seguridad inventada por él, la cual, provista de un brazo de palanca y de contrapesos, es todavía utilizada en toda clase de calderas.
El éxito de Papin fue completo y le valió, en 1680, el ingreso en la Sociedad Real de Física, pero allí se detuvo el entusiasmo que despertara su invención, negándose todos a aceptar otras aplicaciones que no fueran las de simple estaba alentado por la idea de convertir su Di-el año 1690, en Cassel (Alemania), adonde a perfeccionar su invento puesto ya en funciones una familia protestante. Por fin, en 1707, logró por Thomas Savery en Inglaterra, al conseguir de Dartmouth (Inglaterra) logro construir otra máquina que atrajo poderosamente la atención: se trataba de Thomas Newcomen (1663-1729) En la máquina de Newcomen se aplican todos los principios de física encontrados por Papin y se agregan perfeccionamientos que consiguen su plena eficacia. Newcomen imaginó unir la caldera con el cilindro, por medio de un tubo provisto de un grifo, abierto durante la subida del pistón y cerrado en su descenso. Además, el cilindro estaba enfriado por una corriente intermitente de agua fría. Por último, tuvo la idea de condensar el vapor inyectando una pequeña cantidad de agua fría en la parte baja del cilindro. La máquina de Newcomen es la reunión ingeniosa de elementos conocidos antes de su época: cilindro y pistón, vapor producido a la presión atmosférica en una caldera separada del cilindro, y condensación del vapor por agua fría. La primera de estas máquinas instaladas fue para bombear agua en la mina de carbón de Griff, cerca de Coventry, donde reemplazó el trabajo de cincuenta caballos. Pronto fue aplicada en todas las minas y señaló, además, el comienzo de la industria moderna.
