La información, el conocimiento y el “software”
Del soporte material al sistema operativo: capas de la informática y su impacto en educación, trabajo y circulación de información.
El reconocimiento de que la información es el ingrediente ir sustituible de todas las actividades y de todos los procesos es una de las características de nuestra época; a la que incluso se le ha dado el nombre de “era de la información” aunque todas las demás también lo fueran sin saberlo. Ello se relaciona, obviamente, con la aparición de las máquinas que manejan la información, de tal modo que la palabra “informática” se asocia directamente con estas máquinas. Es significativo que la imagen que se hacían los científicos del funcionamiento de los seres vivos hasta después de los comienzos de este siglo fuera fundamentalmente mecánica. Luego se reconoció la importancia de la economía energética y gran parte de los estudios de fisiología y bioquímica se dedicaron a la elucidación de los mecanismos moleculares vinculados a la energía.
Esto se relaciona con la pregunta acerca de su dominio de existencia: el ámbito de lo simbólico. Por supuesto que la información en abstracto, sin un soporte material, aunque sea el más tradicional de todos, el cerebro humano, es difícilmente concebible; y que para la transmisión de información se requiere una cierta cantidad de energía. Pero la información no es consustancial ni con ese soporte ni con esa energía debía del antiguo dualismo filosófico de Occidente y está en actividades productivas modernas. Por ejemplo, se suele considerar ato Tecnológico “información” en un pie de igualdad epistémica con lo diferente, la tarea de producción y manejo de la información se cataloga entre los servicios, confundiendo bastante. Más allá de las aplicaciones más complejas y esotéricas de la informática, cierta habilidad en el manejo de una computadora y de los programas usualmente empleados como los procesadores de textos, las planillas de cálculos y las bases de datos se está transformando en uno de los componentes básicos de la educación. La “alfabetización informática” está tomando el papel de la alfabetización a secas, que en las sociedades más o menos desarrolladas alcanza cerca del cien por ciento de la población. En pocos años más, a quien no maneje elementalmente una computadora personal le resultará cada vez más difícil encontrar un trabajo por encima de las tareas más subalternas. Sin embargo, esto está condicionado a su vez por el rápido desarrollo de la informática misma. Dentro de poco, tal vez las computadoras sean tan interactivas que el usuario podrá, sencillamente, comunicarse verbalmente con ellas sin saber siquiera leer ni escribir.
Este desarrollo tiende a que llegue a ser igualmente fácil y “natural “comunicarse con una computadora que con otra persona. La computadora ejecuta fielmente las órdenes que se le dan, pero carece de imaginación y es incapaz (por ahora) de interpretar las ambigüedades del lenguaje natural. La producción de software es una enorme industria en constante crecimiento que ocupa a miles de personas y mueve decenas de miles de millones de dólares anualmente y no está reservada a los países desarrollados. Si bien éstos en particular, los Estados Unidos sin lugar a dudas dominan este mercado, el “soft” es un importante producto de exportación de un país en vías de desarrollo como la India.
Lo duro y lo blando
Como es natural, el desarrollo de las computadoras ha suscitado una abundante reflexión acerca de la relación entre el hardware y el software o, más generalmente, entre la información y su soporte material. Así, en un sistema programable se pueden distinguir varias capas o niveles que se ordenan en un modelo de “telas de cebolla”‘° y en cuyo centro se encuentra el substrato material, el hardware. Pero éste ya incluye componentes micro programables, como los PROM”‘. Sobre este nivel actúa directamente una máquina virtual, el sistema operativo, cuya función es la gestión de los diversos órganos funcionales de la máquina física y que la hace transparente o invisible para el usuario, quien se comunica exclusivamente con los niveles superiores o externos de la estructura concéntrica.
La informática tiene un soporte fundamental, las computadoras, en medida creciente interconectadas en redes. El software, los programas, son las secuencias de instrucciones dadas a la computadora que permiten a los usuarios comunicar a la máquina las instrucciones sobre la tarea a cumplir y los datos necesarios para ello. En la base de estos programas utilitarios existen otros programas, los sistemas operativos, que constituyen la fisiología de la computadora, la base de su funcionamiento, sobre la que se instalan los demás programas. En la corta historia de la informática, estos programas han adquirido una enorme complejidad, son cada vez más transparentes y requieren cada vez menos conocimientos específicos de parte del usuario.
En la comunicación entre seres humanos ocurre esencialmente lo mismo, aunque con mecanismos físicos totalmente distintos. Cuando conversamos con alguien, todo el mecanismo profundo involucrados en este acto quedan ocultos: desde el funcionamiento asociativo del cerebro hasta la operación de los músculos que posibilitan la emisión de un lenguaje inteligible. La historia de la información consiste, en una buena medida, en la evolución de los soportes físicos y de sus sistemas operativos. Además del cerebro humano, entre los soportes tradicionales hay una larga serie que comienza con las tabletas de arcilla, el papiro, el pergamino y el papel. Modernamente, por supuesto, ha aparecido un número importante de soportes nuevos, particularmente los informáticos. Pero si bien esto ha producido grandes ventajas, ha sido al costo de algunos inconvenientes: mientras los soportes tradicionales eran accesibles directamente a la lectura y a la escritura por parte de expertos humanos (o sea, los seres humanos alfabetizados), los soportes más recientes necesitan equipos complejos para su acceso. Como contraparte de esta limitación, estos equipos pueden manejar cantidades enormes de información, intercambiarla entre s con una participación mínima de operadores humanos y aplicarla por su cuenta, como lo hacen los robots y otros equipos sofisticados. Otro tipo de soporte son las ondas electromagnéticas, “portadoras” de las señales en las que se codifica la información para su transporte.
