15 enero, 2026

Las redes organizan relaciones y flujos distribuidos; su comportamiento depende tanto de normas de interoperabilidad como de su estructura topológica.

En la medida en que se complejiza, se pone más en evidencia un hecho elemental: la sociedad humana es, más que un conjunto de personas que comparten un ámbito, un conjunto de relaciones, una red de interacciones de diferentes tipos. En la sección siguiente nos ocuparemos de las organizaciones, que formalizan ciertos tipos de redes relacionales entre los humanos. Las redes son estructuras formadas por elementos materiales discretos conectados entre sí que cumplen funciones distribuidas. En ellas, el elemento organizativo y gestionar es tan importante como la estructura material, pero lo que realmente caracteriza a la red, más allá de esto, es su topología. Podemos decir que el dominio de existencia de una red es un espacio topológico. Las redes forman una parte sustancial de lo que habitualmente se denomina la infraestructura de una sociedad o de un país.

Por otra parte, más adelante veremos que todas las acciones tecnológicas se pueden clasificar en tres categorías: las transformaciones, el almacenamiento y el transporte. Así, en una red se producen flujos de materia, energía e información que circulan en varios sentidos y que se determinan, según diferentes criterios, en los diversos nodos de la red. Esta diferencia, que es un tanto sutil, tiene que ver con que el transporte propiamente dicho ocupa sólo una mínima parte de tiempo de acceso a la información. Internet y su estructura multimodal permiten también una comparación con las redes de neuronas, que constituyen el sitio, aún comprendido a medias, en el cual transcurren los fenómenos asociativos “emergentes”, característicos de lo que se vislumbra como la clave del funcionamiento del sistema nervioso. Caben entonces conjeturas de “ciencia ficción” acerca de los fenómenos emergentes que podrían llegar a ocurrir una vez que Internet alcance la complejidad cognitiva del cerebro de una especie relativamente evolucionada, o aun de un cerebro humano: ¿podrá surgir, tal vez, una conciencia global informática? En todos los grupos humanos existen redes formales e informales de diversos tipos. Las redes informáticas se van generalizando rápidamente y, en la actualidad, bajo el sistema general de la intercomunicación informática, se crean a diario redes de intereses que se comunican electrónicamente entre sí. Es por ese motivo que la Internet a veces se califica de “red de redes” ya que en sus orígenes estuvo compuesta por varios circuitos que se fueron interconectando. Actualmente, muchas empresas tienen sus propios enlaces electrónicos, que relacionan entre sí a todos sus integrantes y hacen posible que muchos de ellos tengan lugares de trabajo alejados de las sedes empresariales. Algunos opinan que esta forma de trabajo humano se generaliza cada vez más.

Las redes tienen una estructura topológica que puede ser compleja: unen entre sí un cierto número de nodos, en cada uno de los cuales se debe tomar una decisión acerca del rumbo a seguir. Hay redes para el transporte de materiales, como las de carreteras, las ferroviarias y las líneas aéreas; las hay que transportan esencialmente energía como las redes de distribución de energía eléctrica, los gasoductos y los oleoductos. Hay redes que transportan esencialmente información, como la Internet, las redes telefónicas, los sistemas satelitales y las redes de televisión por cable.

Los camiones del correo que circulan por las carreteras llevan información, y las autopistas están provistas de teléfonos para pedir auxilio y de otros auxiliares informáticos que regulan la circulación. 

Un ejemplo relativamente sencillo es el de una red de caminos. Por las rutas incas circulaba gente que llevaba, sobre todo, información vital para la cohesión del vasto imperio de organización compleja. En Europa, en épocas del imperio romano, como más tarde en los tiempos de Hitler, las carreteras servían a los fines militares de los respectivos regímenes y por ellas circulaban tropas y armamento. 

Como una red es esencialmente una estructura descentralizada, sus diversos integrantes deben acordar en los detalles técnicos para que el flujo que circula por la red pueda hacerlo con la menor cantidad de trabas (“impedancia”) posible. También la “mano” por la que se circula en las rutas es un caso, como sabe cualquier conductor que haya debido manejar en un país de la órbita británica. Las dificultades que las ausencias de tales normas provocan son evidentes y muy comunes. Por ejemplo, en el caso de las redes de distribución de energía eléctrica domiciliaria estamos asistiendo a una transición: los enchufes de dos conexiones cilíndricas están siendo triangulares, provocando que muchos hayan necesitado conseguir alguno otro. Por otra parte, el olvido de que en diferentes países la tensión de la línea no es la misma también ha “quemado” más de un artefacto.

Una de las normalizaciones más generales que se está efectuando en el mundo, aunque con bastante resistencia por parte de los países anglosajones, es la gradual aceptación universal del sistema métrico decimal y del sistema internacional de medidas (SI). Pero éste es un punto que va más allá de la normalización de las redes, para tocar el de las normas internacionales en general.