Las metas y los objetivos de los individuos y de los grupos

Las metas y los objetivos de los individuos y de los grupos se superponen considerablemente con respecto a algunos integrantes y muy poco con respecto a determinados miembros en algunos grupos. Si la superposición es relativamente grande, como en B, deberá existir una fuerte motivación en los integrantes individuales. Si esta situación existe, las probabilidades del grupo para el logro de la meta serán mejoradas siempre y cuando haya una elección apropiada de los medios. Este mismo concepto de superposición aplicado a las metas y a los objetivos del grupo y de la comunidad es adecuado para considerar metas y objetivos que sobrepasen el ámbito de cualquier grupo específico. En la actuación real de los grupos, los objetivos constituyen una red entrelazada bastante compleja. A veces intervienen todos los niveles. Algunas veces, los objetivos parecen escondidos, aun extraviados. Todo grupo necesita revisar y re identificar periódicamente sus objetivos y clasificarlos en sus niveles apropiados. Todos los objetivos deben ser coherentes y compatibles en cualquier nivel, así como las metas a plazo intermedio o corto deben ser coherentes y compatibles con los objetivos intermedios y finales.
LA MANIFESTACIÓN DE LOS OBJETIVOS
Junto con una comprensión de los niveles de los objetivos, se debe prestar consideración a la forma y a la redacción de la declaración de objetivos. Un error común es el de manifestar como objetivos las cosas que la gente va a realizar para el grupo, según los diversos programas planificados. Esto puede ser mostrar cómo pulir nuevamente los muebles, mostrar cómo se emplean correctamente los materiales de aislación, o presentar el problema de la delincuencia juvenil. Estas ideas tópicas pueden indicar exactamente qué piensa hacer la persona que presenta el programa, pero no son objetivos del grupo. Las metas del grupo deberán ser manifestaciones de lo que se debe realizar por el grupo o con él, lo que sucederá a los integrantes del grupo o lo que se espera que el grupo haga. El propósito verdadero de un grupo no es el de tener ciertas personas que realicen actividades. Puede ser el de efectuar cambios en el grupo y en sus integrantes, o, si es un grupo de acción, el de tomar decisiones grupales y llevar a cabo programas de acción estipulada. Un objetivo deberá identificar los cambios que tendrán lugar en el grupo o la clase de acción que se espera del grupo y de sus integrantes.
Un objetivo expresado como actividad planificada no indica la clase de ejecución que se espera. Los propósitos verdaderos de un grupo no son los de realizar una venta de postres u organizar un baile. En cambio, tales actividades son comúnmente un medio de lograr los propósitos u objetivos del grupo. Por ejemplo, una venta de postres es una actividad a corto plazo que puede reunir fondos para la meta intermedia de proporcionar una beca. Esto conduce al objetivo final de mejorar el nivel educacional de nuestros ciudadanos. Los grupos, si han de ser más eficaces, deben tener el cuidado de elegir aquellos complejos (actividades) de medios y fines a corto plazo que no sólo sean compatibles con las metas intermedias y a largo plazo del grupo, sino también orientados positivamente hacia las mismas.
A veces los objetivos son expresados como tópicos generales o áreas de contenido a tratarse por el grupo. Las manifestaciones de esta clase no especifican qué se espera del grupo. Así, en un grupo que se ocupa de la salud, los objetivos pueden ser expresados enumerando tópicos tales como sanidad, vacunación o seguro de salud. Un objetivo bien manifestado indica la clase de cambios deseados en el grupo y sus integrantes, o la acción que se busca. Los cambios de conducta en los integrantes del grupo se pueden realizar mediante cambio en el conocimiento, comprensión, aptitudes, intereses, apreciaciones y actitudes de los mismos. Los objetivos de un grupo de acción deberían identificar la clase de acción que se espera y el fin específico que se ha de realizar. Un objetivo grupal está manifestado con suficiente claridad si un integrante puede describir o ejemplificar la clase de conducta o acción que su grupo espera llevar a cabo.
Los objetivos se expresan a veces de otra manera: mediante esquemas generalizados de conducta. Tales manifestaciones no indican específicamente el área de vida o la actividad con la que se relaciona la conducta. Si bien éstos indican la clase de cambio esperado de los integrantes del grupo, es dudoso que tales objetivos altamente generalizados puedan ser útiles para un grupo. Es necesario especificar más definidamente el área de contenido a que se aplica esa conducta, o la situación del grupo y sus integrantes cuando se ha de emplear tal conducta. La forma más útil de enunciar objetivos es la de expresarlos en términos que identifiquen claramente:
1) la gente, el grupo o los grupos afectados;
2) la clase de conducta o acción que se llevará a cabo; y
3) el área de contenido o de problema en que ha de actuar esta conducta o acción. Por ejemplo, las siguientes manifestaciones de objetivos incluyen a estos tres elementos.
El primero es un ejemplo de un objetivo educativo, el segundo un objetivo de acción. Los objetivos manifestados en forma suficientemente clara como para ser útiles para un grupo al planear su programa y seleccionar sus actividades necesitarán indicar los tres elementos. Cuando los objetivos son formulados sobre esta base tridimensional, se convierten en un juego conciso de especificaciones para guiar el desarrollo más amplio de los programas y de los planes. Una vez que los objetivos y las metas están establecidos claramente, se pueden examinar y decidir las técnicas o los medios alternativos para lograrlos y determinar un plan de acción apropiado.
