22 julio, 2026

LA ASOCIACIÓN DE GRUPOS DE PERSONAS

La mayoría de nosotros formamos parte de esa “hueste prodigiosa de ciudadanos voluntarios”. Podemos poner reparos y aun lamentarnos por el tiempo que quitamos a nuestros “empleos y horas libres” para trabajar en favor del adelanto de la comunidad, pero continuamos haciéndolo. Esto es verdaderamente el móvil principal de la democracia. Por lo general estamos dispuestos a trabajar y luchar por lo que creemos justo. Lamentablemente no empleamos siempre el tiempo necesario para averiguar lo que es justo, y a veces luchamos más entre nosotros que en favor de la “causa”.

A menudo dudamos del acierto de la actuación del grupo, especialmente cuando los grupos de que formamos parte toman decisiones dudosas, disipan energías en disputas internas. Pero también, ocasionalmente, hacemos un alto y nos maravillamos de cuánto realizamos, de cuántas tareas importantes se logran concretar. Constituye una satisfacción duradera el emprender una tarea para el bien común y continuarla hasta su terminación, aunque haya sido de rutina. Retrospectivamente, podemos recordar muchas experiencias agradables en nuestras actividades en grupo. Tal vez hayamos sentido cómo crecían nuestras aptitudes para las relaciones humanas a medida que participábamos en esas actividades. Y acaso, experiencia aún más gratificadora, hayamos observado cómo se desarrollaban otros bajo nuestra conducción.

Nuestro interés puede residir en la Cruz Roja, la Asociación de Padres y Maestros, los clubes de las cuatro “A”, los niños exploradores o en las sociedades comunales de beneficencia. Tal vez formemos parte de la Liga Femenina de Votantes o de un club dedicado al servicio de la comunidad, o de jardineros o de teatro. Nuestro grupo puede actuar en cualquiera de una multitud de campos distintos: religioso, político, cívico, educativo, comercial, de negocios, patriótico, fraternal, recreativo, o meramente social. Y la palabra “útil” está deliberadamente empleada, ya que cualquier observador objetivo no dejará de reconocer que la suma de toda esa desordenada y confusa actividad grupal sirve para promover el bien común. Por lo general esto acontece porque la conducción se desarrolla dentro del grupo.

La mayoría de nosotros somos conductores, lo hemos sido o nos agradaría llegar a serlo. O por lo menos nos agradaría entender mejor la naturaleza de la rienda por la cual nos conducen. Quizás hayamos tenido dificultades al trabajar con otros integrantes del grupo. Deberíamos estar dispuestos a reconocer que algunos de estos problemas giran alrededor de nosotros, como individuos. Podremos tener dificultad en comunicarnos con otros; cuando hablamos parece que irritamos a las personas. Podremos preguntarnos qué es lo que otras personas piensan realmente de nosotros y de la tarea que estamos haciendo.

A menudo tenemos dificultad en resolver qué es lo que hace descolar a otros integrantes de nuestro grupo. ¿Por qué no habla con mayor frecuencia, si sus ideas por lo general son buenas? ¿Por otro lado, por qué intenta Hortensia monopolizar los debates?, qué debemos hacer para que vea cuál es su verdadero papel? ¿Por qué están Mauricio y Silvia siempre en desacuerdo? En realidad, ven las cosas desde puntos de vista tan diferentes, ¿o se trata solamente de un choque de personalidades? ¿Interviene Juan en las actividades del grupo por el solo hecho de realzar su prestigio? Estas preguntas y muchas otras enraizadas en el comportamiento humano surgen inevitablemente. ¿En realidad, sabemos lo que intentamos realizar? ¿Cuáles son nuestras verdaderas metas? ¿Se han establecido con propósitos de largo alcance? ¿Para este año? ¿Para esta reunión, o sólo para una parte de la reunión? ¿Hay camarillas dentro del grupo que ven las cosas con otros ojos?¿Estamos principalmente interesados en la prosecución de nuestros métodos y técnicas convencionales solamente? ¿El grupo se está estancando? ¿O prefiere estar estancado y no buscar nuevas orientaciones? Los integrantes se sienten, en realidad, parte del grupo; ¿se sienten responsables hacia él?

¿Por, sobre todo, alguien se toma la molestia de hacer estas preguntas o de valorar nuestras actividades? ¿Cómo se relaciona nuestro grupo con el exterior? ¿Nos comunicamos en realidad con el resto de la comunidad o con la organización del condado, o la estatal o nacional de la cual formamos parte? ¿Los que no pertenecen a nuestra asociación, entienden y aprecian lo que estamos intentando realizar? ¿Nos consideran como una organización snob o una asociación de admiración mutua? ¿Qué estamos haciendo para justificarnos ante el resto del mundo? ¿Estamos fracasando en el logro de nuestros fines debido a esta falta de comunicación externa? Tal serie de preguntas podría continuarse indefinidamente. Cualquier veterano en el trabajo de asociaciones podría compilar una lista igualmente importante. Muchas veces podrá parecer que nuestro problema o el de nuestro grupo es único, pero probablemente esto sea raro. Los problemas tienden a volver a aparecer y a repetirse; son los problemas universales de las relaciones humanas. Uno de los propósitos de este trabajo es el de analizar estos problemas, clasificarlos, y proporcionar la comprensión básica que pueda ayudar a resolverlos. ¿Cómo es una junta, comisión o consejo ideal? Tal vez sea valioso enumerar algunas de las virtudes de este tipo de grupo, para poder compararlas con las del nuestro.