8 septiembre, 2026

LOS OBJETIVOS DEL GRUPO Y LA MOTIVACIÓN INDIVIDUAL

LOS OBJETIVOS DEL GRUPO Y LA MOTIVACIÓN INDIVIDUAL

A veces un laberinto de costumbres de organización lectura de actas, rituales de conducción, o la realización de un orden establecido de tareas impiden tratar algún objetivo importante que el grupo podría desear alcanzar. Esto le puede ocurrir a cualquier grupo. Centrando la atención sobre objetivos definidos de grupo y sobre las actividades concebidas para ayudar a realizar estos objetivos se superarán tales dificultades. La gente continúa participando activamente en grupos únicamente cuando esto produce ciertas satisfacciones. Las satisfacciones se basan principalmente sobre las esperanzas individuales y sobre el logro de tales esperanzas. Si ha de haber satisfacción general entre los integrantes del grupo, tiene que haber algún acuerdo sobre los propósitos del grupo. Si los integrantes tienen esperanzas ampliamente diferentes, es difícil ver cómo cualquier actividad específica podría proporcionar motivación y satisfacción para todos. Si los objetivos no están definidos claramente, es difícil, si no imposible, medir el progreso o las realizaciones. La importancia de objetivos y metas adecuadamente manifestados en relación con el proceso de evaluación. Las metas y los objetivos manifestados claramente constituyen una necesidad absoluta para una eficaz toma de decisiones con respecto a las actividades o a las técnicas que pueden ayudar en mayor grado al funcionamiento y al progreso eficaz del grupo. Mientras que los objetivos y las metas manifestados claramente no garantizan una planificación eficaz, es difícil, si no imposible, ver cómo puede hacerse una planificación eficaz sin ellos.

Detrás de lo que dice cualquier integrante, detrás de lo que considera importante, está su tabla de valores y actitudes. Estos valores y motivaciones fueron tratados extensamente en el capítulo 5. Varían de persona a persona. Si las personas han de trabajar juntas, como grupo, debe haber cierta unidad en cuanto a los intereses, objetivos y propósitos. Cuando la gente se reúne y analiza eficazmente sus intereses y problemas individuales, pronto descubre la necesidad de definir sus objetivos y metas. Éstos les darán una base común sobre la cual puedan trabajar como un grupo. Los individuos con diferentes expectativas, habilidades y antecedentes frecuentemente tienen dificultades en formar un grupo que funcione armoniosamente. Las personas a menudo se incorporan a un grupo con diferentes clases de expectativas con respecto a lo que el grupo hará por ellas. Si cada integrante del grupo ha de disfrutar de su organización y de sus funciones y ha de obtener satisfacciones de la participación y de las realizaciones grupales debe sentir que interviene en la determinación de sus propósitos y de sus metas. Cada persona debe sentir que las metas del grupo son compatibles con las propias, que el grupo es su propio grupo, y que las decisiones importantes del grupo son al menos parcialmente sus propias decisiones. Las propiedades básicas de las metas del grupo y las de los individuos no son fundamentalmente diferentes. Las actividades del grupo, como las actividades individuales, están motivadas por necesidades y dirigidas hacia metas. Las metas de los grupos pueden guiar la conducta de los integrantes del grupo y motivarlos a realizar ciertas actividades con preferencia a otras. Así, es importante reconocer que las metas del grupo pueden ser el origen de una influencia verdadera sobre los miembros del grupo.

Cuando se ha establecido una meta particular del grupo, se espera que los “buenos” integrantes del grupo trabajen hacia su logro, aun cuando la meta que ellos preferían no haya sido aceptada. Los miembros individuales del grupo están influidos en grado variable y de maneras diferentes por las diversas metas de un grupo. La magnitud de esta influencia puede variar cuantitativamente entre los integrantes y de meta a meta para cualquier miembro en particular.

La investigación nos dice que la compatibilidad de los objetivos individuales influye sobre el grado en que se establecen las metas del grupo y sobre la medida de influencia que éstas tendrán sobre los integrantes. Cuando todos o la mayoría de los miembros de un grupo tienen en la mente el mismo objetivo es casi seguro que esta meta será la del grupo y que éste hará un esfuerzo concertado para alcanzarla. Es evidente que las metas del grupo deben estar íntimamente relacionadas con los intereses y las necesidades de los integrantes individuales. La expresión de intereses y necesidades por uno cualquiera de los miembros está influida en grado considerable por la manifestación de intereses y necesidades de los compañeros. Esta expresión e identificación mutua de intereses y necesidades es la verdadera base para la formación de un grupo y para la formulación de sus metas y objetivos.

Los miembros que aceptan más cabalmente las metas del grupo manifiestan de la manera más marcada los impulsos y motivaciones que ayudan a un grupo a lograr sus metas. Los que solamente condescienden están menos motivados hacia el logro grupal. Aquellos que rechazan las metas del grupo tienden a perseguir intereses individuales y metas privadas. En algunos grupos, los integrantes tienen poco conocimiento o comprensión de las metas del grupo. Además, si una meta del grupo no es aceptada enteramente por sus miembros, ella tiene poco poder para motivar al individuo hacia actividades que puedan conducir a su realización. Tal situación tiende a desarrollar un nivel bajo de motivación, una bastante pobre coordinación de esfuerzos y una incidencia relativamente alta de conducta egoísta en vez de una conducta orientada hacia la tarea del grupo, por parte de los integrantes individuales. La intervención del integrante en el proceso de la definición de la meta acrecienta la probabilidad de que las metas del grupo sean comprendidas, aceptadas e internalizadas por los integrantes del grupo.