1 septiembre, 2026

LA COMPRENSIÓN DE LAS FUERZAS EXTERNAS EN LOS MIEMBROS DE UN GRUPO

LA COMPRENSIÓN DE LAS FUERZAS EXTERNAS EN LOS MIEMBROS DE UN GRUPO

Los miembros de grupos que desean comprender las fuerzas externas que afectan a sus grupos en el cuadro total de la comunidad, se deberían hacer las siguientes preguntas:

1. ¿Cuán bien se ajusta el grupo a la tabla de valores de la comunidad?, es decir:

a. Son sus metas y objetivos compatibles con las metas y los objetivos de la comunidad?

b. ¿Sus métodos de actuación se ajustan a las normas de la comunidad?

c. ¿Qué importancia tiene para el grupo esta conformidad?

2. ¿Tiene este grupo relaciones con organizaciones exteriores a la comunidad? ¿Si es así, cuál es la naturaleza de la tabla de valores de la organización exterior a la comunidad? ¿Concuerda con la tabla de valores y con las expectativas de la comunidad?

3. ¿Cuáles son las otras asociaciones de los integrantes del grupo?

4. ¿Cómo consideran los integrantes a este grupo?:

a. Cómo definen sus metas, objetivos y limitaciones?

b. Qué importancia tiene para ellos el grupo en relación con los otros grupos de los que forman parte?

5. ¿Cuál es el status del grupo en la comunidad en relación con los otros grupos existentes?

6. ¿Qué espera la comunidad del grupo?:

a. En relación con las metas, los objetivos, los logros, las zonas de responsabilidad y de actividad? b. ¿En relación con la manera en que el grupo procede en sus tareas?

Las contestaciones a estas preguntas han de proporcionar alguna comprensión de la dinámica externa que puede estar afectando al funcionamiento del grupo. También permitirá estimar razonablemente la respuesta de la comunidad a cualquier acción específica que el grupo puede desear tomar.

Un grupo que no está al tanto de sus propósitos es un barco sin timón. Las metas determinadas en cooperación y bien manifestadas, basadas sobre intereses y necesidades definidos de los integrantes del grupo ayudarán a proporcionar las contestaciones a éstas y a muchas otras preguntas. 

Todos los grupos tienen tres campos principales de interés. Éstos son: 

1) el grupo mismo, con sus integrantes individuales y sus dinámicas interna y externa; 

2) las técnicas, o medios y métodos empleados por el grupo; y 

3) las metas o los objetivos hacia los cuales está orientado el grupo.

Las metas de los grupos especifican o definen sus fines; identifican los blancos hacia los cuales están dirigidas las actividades del grupo. También proporcionan el esquema dentro del cual se pueden tomar decisiones racionales respecto a la cantidad y a los tipos de actividades que el grupo debería emprender. Deberían proporcionar los criterios con respecto a los cuales se pueda medir el progreso. Nuestra sociedad está colmada de grupos organizados para acción social, recreación, autoeducación, o para casi cualquier otro propósito o combinación de propósitos. En medio de toda esta actividad, nos deberíamos preguntar continuamente si se están realizando cosas importantes. ¿Satisfacen realmente estos grupos las necesidades de los miembros individuales del grupo, del grupo como totalidad y de la sociedad más amplia? El fracaso, en muchos casos, no es una cuestión de muy pocos grupos, de insuficiente cantidad de integrantes, o de falta de esfuerzo. Más frecuentemente se debe al hecho de no analizar las necesidades importantes a la luz de las condiciones cambiantes, no elegir cosas que sean adecuadas con relación a los intereses y las necesidades del grupo o de la comunidad, y no manifestar claramente objetivos realistas que ayudarán a satisfacer las necesidades. La mayoría de los grupos tienen inconvenientes para motivar a los integrantes a participar activa y significativamente. Este problema puede girar con frecuencia alrededor de la falta de la clara comprensión y acuerdo sobre cuáles son los propósitos del grupo; o alrededor del hecho de dejar de ver la manera en que todas las actividades están contribuyendo verdaderamente al logro de los supuestos objetivos.

Vivimos en una sociedad que cambia rápidamente. Las metas que pudieron haber sido muy importantes el año pasado pueden no ser importantes hoy. Los intereses y las necesidades de los miembros grupales cambian rápidamente, indicando la necesidad de una revisión y discusión periódica de los objetivos y de las metas del grupo. Tal revisión puede conducir al cambio de los objetivos, a una reorientación de la intensidad, a agregar nuevas metas, o aun a reconocer la necesidad de la disolución del grupo. También puede conducir a una manifestación más específica de los objetivos a corto plazo dentro del esquema más general de los objetivos a largo plazo ya existentes. Algunas organizaciones parecen existir únicamente porque siempre han existido y porque la gente continúa asistiendo a las reuniones. Muchos integrantes no concurren, y algunos de los que asisten no parecen altamente motivados. Puede parecer que una reunión de tal grupo se realiza solamente con el fin de hacer arreglos para nuevas reuniones. El objetivo parece ser el de llenar “lugar”, más bien que el de planificar un programa integrado que contribuya verdaderamente al logro de objetivos más importantes.