Los objetivos de la ciencia
Las ciencias se organizan en disciplinas que analizan la materia, la vida y la sociedad mediante métodos específicos y enfoques diferenciados.
Los objetivos de esta ciencia se orientan principalmente al estudio de los fenómenos naturales en cuyo seno se produce una modificación cualitativa de las sustancias que intervienen, sin que se realice una desaparición o creación de masa en el conjunto del sistema. La química se diferencia esencialmente de la física en que investiga las alteraciones en la composición de los materiales, mientras esta última estudia, a excepción hecha de sus especialidades atómica y nuclear, los cambios cuantitativos que se manifiestan en variaciones de las propiedades mensurables de los objetos.
En virtud de la diversidad de hechos que analiza, la química es susceptible de dividirse en varias especialidades. Frecuentemente, se distingue entre química general, que comprende las leyes y principios globales de esta ciencia, y química descriptiva, de naturaleza monográfica sobre distintos asuntos. La química inorgánica estudia sustancias formadas por combinaciones sencillas de elementos metálicos y no metálicos. La química orgánica investiga compuestos derivados del carbono al combinarse con hidrógeno, oxígeno y otros elementos. La bioquímica o química biológica es una especialidad híbrida encargada de investigar las bases materiales sobre las que reposan los procesos orgánicos genuinos de los seres vivos. La química médica conecta con las necesidades de la terapéutica y la farmacología, y existen varias otras ramas. Las referencias generales sobre los planteamientos y objetivos básicos de la química y sus especialidades.
Dentro de las ciencias naturales y claramente diferenciadas de la física y de la química, las distintas especialidades que se dedican al análisis de los fenómenos que tienen lugar en los organismos vivos y los complejos sistemas que los relacionan entre sí y con su hábitat se agrupan en la disciplina científica denominada biología. Su creación es relativamente reciente, aunque los orígenes de algunas de sus divisiones se entroncan con las más antiguas preocupaciones de la filosofía y de la ciencia. La biología dirige la atención de sus estudios hacia diversos campos en los que se han sucedido importantes descubrimientos de repercusión no sólo en los ámbitos científicos sino en la conciencia social de la civilización actual. Problemas como la génesis de la vida, la evolución de las especies, los secretos de la transmisión hereditaria de los caracteres de los individuos y las fronteras de la transición entre la materia orgánica inerte y los constituyentes esenciales de la naturaleza viva, han trascendido los límites de la pura ciencia para convertirse en centro de atención de las distintas esferas sociales desde las que influye notoriamente en la concepción filosófica del universo. De este hecho proviene la creciente popularidad de especializaciones de la biología como la genética, la bioquímica en su posición mixta en la que intervienen las investigaciones de la química, y las teorías evolucionistas en su mayor parte inspiradas en las hipótesis expuestas por Charles Darwin.
La botánica, la zoología y la taxonomía son disciplinas cuyo enfoque está más orientado hacia los problemas de descripción e identificación de los seres vivos. Tras largos siglos de trabajo alcanzaron un depurado estado de precisión que facilita los estudios sobre caracterizaciones individuales y colectivas de las especies. Otras ramas de la biología se conectan estrechamente con los avances de la medicina, aunque no restringen sus investigaciones a los problemas del género humano, sino que pretenden exponer un esquema completo de los mecanismos fisiología o descripción de funciones vitales de órganos y microbios; y la anatomía o análisis morfológico y estructural de los seres orgánicos. Otras perspectivas de la ciencia biológica ofrecen la ecología, que investiga las características a gran escala de los sistemas múltiples en los que se desenvuelven distintas especies; la etología o estudio de la conducta animal; y la oceanografía, que trata los hechos que tienen lugar en los mares y océanos. El cuadro de las ciencias de la naturaleza se completa en sus aspectos más generales con dos disciplinas de índole eminentemente descriptiva como son la geología, cuya finalidad es la investigación de los componentes minerales de la corteza terrestre, y la meteorología o ciencia de la atmósfera, que estudia los distintos fenómenos propios de la envoltura gaseosa del planeta. La perspectiva general y detallada de las ciencias sobre las distintas manifestaciones de la naturaleza apreciadas sobre la superficie terrestre se recogen en los artículos relacionados.
La excesiva afición que mostró la historia por las descripciones poéticas de los acontecimientos humanos impidió que durante los períodos antiguo y medieval fuera considerada una ciencia. Aristóteles, uno de los primeros filósofos interesados por la clasificación de las ciencias, llegó a afirmar que la pura poesía, en virtud de su poder para simbolizar y sintetizar los estados del alma, merecía antes que la historia tal calificación. El panorama actual de las llamadas ciencias sociales ha evolucionado enormemente desde la segunda mitad del siglo XIX. En este cambio de concepción desempeñó un papel importante el francés Auguste Comte, uno de los creadores del pensamiento positivista que, incapaz de ofrecer aún una vertiente crítica y metodológica de la historia, impulsó el nacimiento de la sociología como ciencia de las sociedades humanas, tratada según rigurosos sistemas de leyes fundamentados en el marco del método científico de las otras ciencias. El mismo espíritu propició el nacimiento de las primeras escuelas de economía, que estudiaban las causas y los efectos de los distintos mecanismos de repartición de la riqueza sociología como la economía, que, en la sociedad, la búsqueda del paradigma científico por el que la totalidad de las matemáticas diversas, siendo la más importante el tratamiento estadístico de los sucesos estudiados.
