24 junio, 2026

Hacia la computadora de nuestros días

Los primeros desarrollos de la computación surgieron en laboratorios donde el cálculo automático dependía de grandes máquinas, paneles de control, circuitos eléctricos y programación manual.

La primera computadora

En el siglo xx, los procesos de automatización comenzaron a introducirse en muchos campos. Un ejemplo paradigmático es la fabricación automovilística, que a partir del segundo cuarto de siglo se automatiza mediante cadenas de montaje, donde los obreros se desprofesionan y se convierten en personal indistintamente asignable a cualquier punto del proceso de fabricación. Todavía anterior y más general es la organización tayloriana del trabajo, basada en la división sistemática de las tareas. En este ambiente tecnológico de la época se produjeron las investigaciones para la creación de la primera computadora. No existió un solo grupo, ni se trabajó tampoco en una única dirección, sino que en la década de los años treinta aparecieron diversos grupos. El primer equipo que logró dar cuerpo a su intento, fue el dirigido por Vannevar Bush.

Construyeron el analizador diferencial. Por fin pudo afirmarse que se había fabricado la primera computadora, aunque le seguirán otras más completas. Después de tantos intentos, el tiempo de la computadora había llegado, porque acababan de confluir tres factores que hasta entonces habían estado separados: el perfecto diseño del inventor; los recursos tecnológicos; la necesidad social de la creación de estos aparatos.

El primer factor estaba presente en la historia desde mucho tiempo antes y ofrecía la consistencia formal necesaria, pero ni el segundo ni el tercero daban la réplica. La madurez de la ingeniería no era el adecuado para lo que se le proponía y exigía. Tampoco los intereses políticos y económicos eran suficientes para justificar grandes inversiones.

Bush y el analizador diferencial

Vannevar Bush (Everett, Massachusetts, 1890 Belmont, Massachusetts, 1974) fue el inventor de la computadora analógica. Ingeniero y profesor de electrónica en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), comenzó a finales de los años veinte a estudiar las posibilidades de aplicación de la electrónica al cálculo. Su objetivo consistió en fabricar un aparato capaz de integrar las ecuaciones diferenciales ordinarias. Lo logró con la construcción de la computadora que denominaría analizador diferencial (Differential analyser), que está en deuda con los postulados del investigador decimonónico lord Kelvin.

Entre 1930 y 1932 su equipo de colaboradores del MIT introdujo mejoras, hasta perfeccionar el aparato. Después se inició la labor de aplicación. Para sorpresa de los que habían intervenido en el proyecto, se descubrió con agrado que el campo de utilización del analizador diferencial resultaba más amplio de lo previsto, y cubría satisfactoriamente aplicaciones inmediatas en acústica, física atómica, matemáticas, etc., a pesar de la diversidad que había entre ellas. La computadora desarrollada por Bush pertenece a la familia de las analógicas. Y tiene un doble mérito. En primer lugar, porque es la que rompe la barrera que atenazaba los proyectos e impedía su materialización. Y en segundo lugar, porque abre la brecha que luego permitiría la realización de la primera computadora digital. Ello es tan fundamental como lo anterior, si tenemos en cuenta que las computadoras actuales, en su mayoría, son digitales.

Los provechosos efectos del analizador diferencial se pudieron constatar diez años después, cuando se presentó la computadora Mark ly, casi a continuación, la computadora Eniac. El trabajo de Bush fue el primer paso y una ayuda imprescindible para Aiken y para Eckert y Mauchly, responsables del Mark ley del Eniac, respectivamente. En otro ámbito, Bush se ocupó de formas de organización de la información. Ideó un aparato capaz de hallar rápidamente una información requerida en un banco de datos. El selector rápido, que así se llamaba el aparato, operaba en un gran banco bibliográfico dispuesto en soportes microfilmados. Un código binario, inventado por Bush, quedaba impreso en el borde de la película y era localizado por una célula fotoeléctrica. La búsqueda de la información se realizaba con celeridad. El selector rápido se utilizó en algunas bibliotecas y, si bien su uso no fue grande, sirvió para allanar el camino que conducía al tratamiento de la información y la gestión de los bancos de datos. 

Bush desarrolló también un sistema automático de edición de textos, aunque rudimentario. Mediante una máquina de escribir preparada al efecto, se conseguía componer una página perfectamente alineada. Al introducir el texto correspondiente a cada línea, la máquina espacial convenía convenientemente las palabras y conseguía una perfecta alineación de los márgenes izquierdo y derecho. El tratamiento de textos y la edición han evolucionado de manera muy importante desde entonces, pero el aparato de Bush es un precedente interesante de estas aplicaciones, que suponen un gran porcentaje de los trabajos que desarrollan en la actualidad los ordenadores en el campo de la gestión.

Claude Shannon

El estudio de los progresos de Bush proporcionó a sus sucesores unos principios teóricos firmes. Un discípulo suyo, Claude Shannon, aportó nuevos avances teóricos. Shannon, que sería conocido posteriormente por su importantísima teoría matemática de la comunicación, en la que cuantificaba matemáticamente la información, realizó aplicaciones de sus tesis hacia ámbitos informáticos. Particularmente perfiló la teoría de los circuitos necesarios para disponer de una aritmética binaria, a la vez que relacionaba aritmética y lógica. En 1937 Shannon estableció estos principios en un breve escrito titulado Un análisis simbólico de los circuitos de relés e interruptores. Siguiendo sus indicaciones fue posible, en breve plazo, la construcción de máquinas con verdadera capacidad lógica, lo cual supuso ampliar notablemente la capacidad de la computadora. Shannon hizo todavía otra aportación importante. Con su «teoría de la conmutación» trazó nuevos sistemas de diseño y producción de circuitos, que conduciría, en la práctica, a su simplificación y versatilidad. Los trabajos de Shannon llamaron la atención sobre la necesaria adecuación de lo material (circuitos) y de lo inmaterial o programación. Y señalaron la importancia de considerar la programación lógica como una relación estrecha y determinante entre instrucciones y la organización física de los circuitos.