TAMAÑO DEL GRUPO Y COMO SE VINCULAN LABORALMENTE

El tamaño del grupo es una fuerza importante que debe considerarse. Gran parte de la investigación de la que se ha tomado la información sobre el tamaño del grupo ha sido resumida por A. P. Hare, del Laboratorio de Relaciones Sociales de la Universidad de Harvard. En muchos casos poco es lo que se puede hacer para controlar la cantidad real de gente en una organización o en una reunión. Ciertas técnicas se adaptan mejor para grupos más pequeños. Otras técnicas, tales como los “grupos de diálogos simultáneos”, están destinadas a obtener algunas de las ventajas del grupo pequeño cuando se trabaja con grupos más grandes. El tamaño, como otros vectores, tiene relevancia principalmente en términos de qué es lo que el grupo está intentando lograr.
A medida que aumenta el tamaño, cada miembro del grupo tiene un conjunto más complicado de relaciones sociales a cumplir, y a medida que aumenta el número, tiene menos tiempo, proporcionalmente, para mantenerlas. Hay pruebas de que una proporción creciente de miembros de un grupo denotan sentimientos de amenaza, frustración, tensión e inhibiciones para participar a medida que aumenta el tamaño del grupo. A medida que aumenta el tamaño, hay una mayor tendencia hacia procedimientos más formales, tales como un procedimiento parlamentario regular. Con el aumento del tamaño parece haber una tendencia menor a bregar por el consenso o la unanimidad. Más bien, parece haber una tendencia para que el grupo llegue a soluciones o decisiones sin explorar los puntos de vista de todos los integrantes, y con menos preocupación por si todos ellos concuerdan con la solución o con la decisión. Las diferencias sin resolver parecen más aceptables o por lo menos más toleradas en los grupos grandes.
En los grupos más grandes hay tendencia hacia la formación de subgrupos pequeños, a menudo con el surgimiento de portavoces como representantes de los grupos más pequeños. Hay pruebas que sugieren que a medida que el grupo aumenta de tamaño, le es más difícil a sus integrantes el percibir la individualidad de los otros miembros del grupo. Más bien son percibidos como integrantes de subgrupos o camarillas y existe la tendencia a tratar con ellos sobre una base no particularizada. La actuación eficaz en los grupos más grandes requiere más aptitud de parte de los integrantes y conductores o líderes del grupo. Sin embargo, parece ser que a medida que los individuos se tornan más maduros, pueden asociarse más eficazmente en grupos más grandes. En un estudio de grupos que debían tomar decisiones, con una magnitud que variaba entre cuatro y dieciséis personas, se llegó a ensayar las siguientes generalizaciones: A medida que la cantidad del grupo aumentaba de cinco a doce, el grado de consenso de los integrantes que resultaba de la discusión disminuía cuando se limitaba el tiempo para la discusión. Los integrantes de grupos más pequeños cambiaban sus opiniones más fácilmente hacia el consenso que aquellos de grupos de doce personas o más.
En los grupos más grandes los conductores o líderes tienen menos influencia y los integrantes del grupo se sienten menos satisfechos con la discusión, debido a la falta de tiempo para expresarse. En los grupos más grandes la interacción entre los integrantes está más limitada y dichas personas tienden al sentimiento creciente de que su opinión como individuo no es importante y que no vale la pena presentarla al grupo. Algunas de las investigaciones llevadas a cabo en la industria han demostrado que los empleados en los grupos pequeños de trabajo están más satisfechos que aquéllos en los grupos más grandes. Es dudoso que haya un número mágico que esté asociado con la “mejor” magnitud de grupo. Los tamaños eficaces pueden variar con la tarea, el tiempo disponible, la madurez del grupo, o la secuencia en la acción que se requiera.
No obstante, la investigación de los grupos pequeños ha llegado a algunas conclusiones que pueden tener importancia para las designaciones de comisiones o en la subdivisión de los grupos más grandes para ciertas tareas. Los grupos pequeños (cuatro a seis) de números pares tienen una proporción más alta de desacuerdos y de antagonismo que los grupos de números impares (tres, cinco y siete). Hay ciertas demostraciones de que el mejor tamaño para los grupos de discusión es el de cinco. La explicación de por qué cinco es el “mejor” tamaño puede recaer en varios factores:
1) este tamaño proporciona suficiente oportunidad a cada individuo para participar, y con todo están presentes suficientes miembros a quienes recurrir para aprobar y darle valor a una resolución;
2) no existe la posibilidad de un desacuerdo insuperable (como en el caso de números pares);
3) si el grupo se divide, tiende a dividirse en una mayoría de tres y una minoría de dos, de manera que estar en la minoría no aísla a un individuo;
4) el grupo parece lo suficientemente grande como para que los miembros puedan cambiar rápidamente sus papeles y de esta manera cualquier miembro del grupo puede desempeñar un papel puramente por la discusión o retirarse de una posición incómoda.
