Metalfor: hierro argentino que sueña con conquistar el mundo

Marcos Juárez, Córdoba. Allí late el corazón industrial de Metalfor, una firma argentina con más de cinco décadas de historia que produce pulverizadoras, cosechadoras y otros equipos agrícolas. En un país con vaivenes macroeconómicos y políticas cambiantes, Metalfor ha tejido su propia resistencia: busca consolidarse como referente tecnológico nacional, afianzarse en exportaciones y sostener empleo local.
Fundada en 1974 (como Metalurgia El Fortín) y radicada hoy mayormente en Marcos Juárez y Noetinger, la compañía supo reinventarse múltiples veces.
Además, recientemente firmó un pacto de financiamiento internacional por USD 50 millones con la DFC (Development Finance Corporation, de EE. UU.), operación que la empresa llama clave para su crecimiento a mediano y largo plazo.
Pero detrás de los números y los grandes anuncios están las personas que hacen que una fábrica funcione día a día. Aquí algunas voces reales:
“La maquinaria debe tecnificarse o no se entiende el futuro”
En el marco del Congreso Aapresid, el gerente comercial de Metalfor, Javier Grasso, sostuvo:
“Hoy la empresa que no entienda que la maquinaria agrícola debe tecnificarse, creo que no está entendiendo el futuro de la maquinaria agrícola”. Para él, uno de los puntos más críticos es la transmisión y uso de datos en el momento justo:
“Ayuda muchísimo a la toma de decisiones y eso repercute mucho en la rentabilidad del negocio … los costos juegan un papel muy importante en la competitividad”.
Grasso también mencionó la importancia de mirar hacia los jóvenes del agro:
“La gente joven … está muy ávida de comprar tecnología y ser más eficientes. En lugares así tenemos que parar la oreja y ver hacia dónde vamos con nuestros productos”.
Es claro: Metalfor no sólo vende fierros, sino que está apostando por una narrativa tecnológica y de eficiencia.
Cómo se arma por dentro: plantas, producción y apuesta interna
Metalfor opera con tres plantas industriales principales en Argentina: dos en Marcos Juárez y una en Noetinger.
La planta de Marcos Juárez incluye un terreno total de 80.000 m² (10.000 m² cubiertos) y otra planta de 35.000 m² (10.000 m² cubiertos). En Noetinger, la planta tiene 56.500 m² totales y 15.000 m² cubiertos.
Según María Rosa Miguel, quien trabaja en la empresa desde hace casi dos décadas, “Metalfor es uno de los principales empleadores de la región. Para nosotros es muy importante mantener una fuente laboral sólida, eficiente y acorde a la demanda de cada momento”.
Ella aclara que, aunque las crisis macroeconómicas pesan, la estrategia ha sido optimizar recursos antes que recortar personal:
“Esto nos obliga a ser eficientes y hacer la mayor optimización de los recursos para sostener el nivel de ventas con precios competitivos”
Durante 2024, Metalfor logró duplicar sus ventas, un salto del 50 % sobre el año anterior; y los primeros meses de 2025 vienen con mejores cifras que el mismo período del año pasado.
En cuanto a su posicionamiento de mercado: entre enero y febrero de 2025, la firma lideró el ranking de patentamientos de pulverizadoras autopropulsadas, con una cuota del 30,4 %.
Innovación & marketing: mostrar la máquina en acción
No basta con fabricar; hay que demostrar que lo que sale es competitivo. En 2024, Metalfor lanzó el “2635 Cosecha Tour”, una gira por diferentes provincias donde la cosechadora 2635 se puso a laburar en los campos de los clientes. Como explicó Javier Grasso:
“Nosotros no contamos solamente cómo funciona la cosechadora; la mostramos trabajando en los campos de nuestros clientes”.
“Cuando eso sucede, la reacción es inmediata y positiva, la máquina anda muy bien y tiene una ecuación perfecta entre precio, financiación, costo operativo y funcionalidad”.
Otro responsable, Mariano Conti, agregó un detalle distintivo:
“Le entregamos al dueño del campo su propio grano para demostrar la excelencia de nuestra máquina y mostramos trabajando el funcionamiento”.
Ese tipo de gestos –experienciar la máquina en operación real– apuntalan la credibilidad técnica de Metalfor ante productores escépticos en un mercado exigente.
Un pacto millonario que puede cambiar el juego
El momento actual también está marcado por su acuerdo con la DFC. En su carta a la Comisión Nacional de Valores, la compañía informó que la línea de crédito en cuestión —de hasta USD 50 millones— tendrá un plazo de hasta ocho años, con dos años de gracia en el pago de capital.
Para Metalfor, esto no es solo financiamiento: es un respaldo para trazar mapas de inversión sustentables en innovación, expansión y competitividad internacional. Según la compañía, el objetivo es “fortalecer la capacidad financiera de mediano y largo plazo”.
Tensiones internas y miradas al futuro
Detrás del entusiasmo tecnológico y las ambiciones exportadoras, Metalfor debe lidiar con tensiones comunes en la industria argentina: costos dolarizados, política cambiaria, presión impositiva, competencia de importados y logística de distribución.
Una de las claves que repiten los ejecutivos es la eficiencia interna: optimizar insumos, procesos y tiempos de liderazgo para que una máquina produzca más con menos margen de error. La estrategia tecnológica —el uso de datos, sensores inteligentes y telemetría— busca justamente eso.
El relato humano también está presente en el modo en que muchos empleados ven su trabajo como desafío de identidad local. En notas periodísticas, al hablar de los orígenes, se enfatiza que Metalfor nació como una fábrica de “fierreros” en Marcos Juárez, con esfuerzos artesanales que con los años se transformaron en ingeniería. Hoy, la empresa no solo mira hacia Argentina: con la planta brasileña y proyección internacional, busca competir afuera con tecnología nacional.
