2 septiembre, 2026
El liderazgo laboral

Las investigaciones industriales han demostrado que tanto desde el punto de vista de la producción como el de la satisfacción del trabajador, tienen más éxito los supervisores que emplean gran parte de su tiempo en la función de supervisión, especialmente en lo que hace al aspecto de las relaciones interpersonales de sus tareas. Es mucho más probable que los supervisores de las secciones de menor producción dediquen su tiempo a tareas que deberían ser realizadas por personas a sus órdenes, o a los aspectos administrativos de sus empleos. También se ha determinado que muchos individuos sienten que carecen de aptitudes para relaciones humanas adecuadas como para llegar a ser integrantes de grupos formales. Pocas personas pertenecen únicamente a una sola organización. O no pertenecen a ninguna (alrededor del 40 % de los norteamericanos) o pertenecen a dos o más. Una vez que cruzan el umbral y se dan cuenta de que disponen por lo menos de las aptitudes para las relaciones humanas mínimas necesarias, se incorporan en varios grupos. 

Aun entre los que pertenecen a grupos, una de las inhibiciones importantes para participar es el temor del individuo de no tener suficientes aptitudes para las relaciones humanas como para participar con éxito. En algunos casos este temor y frustración conduce a otros tipos de actividad en detrimento del funcionamiento del grupo a fin de obtener el reconocimiento del grupo. El saber sobre relaciones humanas se está reconociendo cada vez más como una ciencia que como un grupo de generalizaciones del sentido común. También se está reconociendo que una vez que la gente entiende los principios existentes en las relaciones humanas, se le puede enseñar para que los apliquen con aptitud, más bien que enseñarles por el método de ensayo y error como se hacía en el pasado.

HETEROGENEIDAD HOMOGENEIDAD

El concepto de heterogeneidad la presencia de diferencias se trata brevemente aquí para ayudarnos a tener conciencia de que cada miembro del grupo representa cierto potencial en el grupo. Un grupo debe aprender a reconocer y movilizar todos los recursos dentro y fuera de él para poder llegar a sus objetivos. Si vamos a sacar el máximo de provecho de nuestro potencial, primero debemos saber cuál es dicho potencial. En muchos casos tenemos singulares recursos entre los miembros, que no aprovechamos porque no estamos enterados de que existen. Los intereses o los problemas específicos de los integrantes del grupo deben conocerse si el grupo ha de crecer como una unidad. Los grupos que se toman un tiempo para analizar sus recursos desde el punto de vista tanto de su Homogeneidad como de su heterogeneidad, hacen mejor uso de su potencial del grupo y alcanzan una mayor productividad. También parece cierto que una vez que el grupo reconoce la singularidad de los individuos que lo forman, puede integrarlos mejor y emplear mejor sus potenciales para el bien común. Además, los miembros del grupo que trabajan juntos en horas extras tienden a ser más homogéneos en sus intereses, en sus objetivos y en sus satisfacciones.

EVALUACIÓN DEL GRUPO

La evaluación puede ser una fuerza interna poderosa que afecta a la productividad del grupo. Debemos reconocer que la evaluación siempre está presente en los grupos. De una manera más o menos sistemática, consciente o inconscientemente, cada uno de nosotros está evaluando su papel, su status, en contribución o sus sentimientos hacia el grupo. Evaluamos a cada uno de los otros integrantes del grupo de la misma manera. Evaluamos en qué medida son servidos nuestros intereses y necesidades por el grupo. Evaluamos a otros grupos que nos rodean. Del mismo modo nuestro grupo es evaluado por otros. Por consiguiente, la evaluación es una fuerza que siempre está presente en en grupo. El punto principal que se quiere destacar en relación con esta fuerza es que la evaluación sistemática, racional, tiene una gran fuerza para hacer que los miembros y el grupo produzcan menos.

Los integrantes participan al máximo en las actividades del grupo cuando entienden los objetivos y las metas del mismo y consideran que éste progresa satisfactoriamente hacia esos objetivos. cuanto más satisfechos están los integrantes con el progreso del grupo hacia sus objetivos, tanto más participan. Aquellos que evalúan al grupo y su progreso y están satisfechos con este último, se identifican mejor con el grupo. Los líderes que utilizan más los diversos procedimientos para evaluar su trabajo y el del grupo a menudo se clasifican entre los más eficaces. Más importante aún con referencia a la productividad y moral del grupo es saber exactamente cómo está progresando el grupo o el individuo, aun cuando la evaluación no sea alta. Parece más importante saber hasta dónde se ha progresado que tener una vaga idea de dónde se podría estar. Parecería muy deseable que los grupos establezcan algún mecanismo formal que les permita evaluar periódicamente el proceso del grupo, así como su progreso. Esto le permite al grupo dirigir sus energías a la tarea específica a la que se encuentra abocado, y no partir tangencialmente; tomar decisiones racionales con respecto a los cambios de objetivos o de los procesos del grupo. Proporciona la posibilidad de satisfacciones duraderas de los integrantes. Más adelante se sugieren técnicas específicas.