8 julio, 2026

La responsabilidad por el desarrollo de las personas

Desde la perspectiva en que estamos analizando el problema, no cabe duda alguna de que la responsabilidad por el desarrollo de una persona adulta es de ella, y en este sentido la organización ni puede sustituirlo ni suponer que puede tomar a su cargo este aspecto del ser humano. No obstante, será de utilidad puntualizar que el desarrollo de las personas nunca se da en un contexto neutro, y por lo tanto aquello que sucede a su alrededor será un elemento determinante de las características que adquiera ese desarrollo. Toda, organización, en tanto se constituye en contexto del hacer de las personas, tendrá en consecuencia un rol muy decisivo en este proceso.

Esta influencia sucederá de cualquier manera, ya sea mediante actos o acciones conscientes y programadas o simplemente en forma inconsciente y permanente, y aun haciendo caso omiso de este fenómeno. Este fenómeno también posee características interactivas con el propio proceso de desarrollo de la organización; dicho de otra manera, no habrá desarrollo de la organización sin desarrollo de las personas, ni habrá desarrollo de las personas sin que suceda alguna forma de desarrollo de la organización que las contiene. Podemos entonces decir que el desarrollo de los rasgos culturales de una organización se comporta como una propuesta a la cual las personas contestan con sus propios desarrollos y el contenido y características del desarrollo de las personas se comportará como una tensión que interviene en la dirección del desarrollo de la organización.

Será necesario un permanente proceso de adecuación de unos y otros para que se obtenga un cierto grado de armonía que dentro del inestable equilibrio que tiene todo proceso cultural permita la gestación de situaciones de crecimiento.

Desde esta perspectiva, si bien es evidente que el desarrollo de toda persona es ámbito de su responsabilidad, no podemos ignorar que la organización adquiere ciertas responsabilidades que nacen de la manera en que crea condiciones que favorezcan o desfavorezcan el desarrollo. Estas condiciones creadas por la organización influyen en el contenido del desarrollo, en su dirección y en su ritmo. El sistema de capacitación de que dispone la organización, será por lo tanto uno de los factores decisivos dentro de este fenómeno.

Cuando un capacitador selecciona un contenido de aprendizaje y este es particularmente perceptible cuando se trata de áreas del comportamiento también está seleccionando la propuesta ideológica que le da base y coherencia. No podemos ignorar el elevado grado de influencia que tendrá una propuesta de estas características en la conducta de la persona, la cual no se limita al ámbito laboral, sino que se extenderá a todos los ámbitos de su vida. Este proceso puede tener características positivas o negativas para la persona, y el capacitador no podrá eludir la responsabilidad que le cabe en este tipo de decisiones. También debemos tomar conciencia de la responsabilidad en que se incurre a través de las omisiones, es decir de lo que no se hace restando posibilidades de desarrollo a las personas.

Vale entonces recordar la definición que daba Bertand Schvartz de la educación permanente, cuando decía que la educación sucederá “toda la vida por todos los medios”. Todo conocimiento tiene un valor intrínseco y un valor relativo. Su valor y pertinencia estará sujeto a las características de las condiciones en las que se recurra a él. Capacidades que hoy son decisivas, mañana dejarán de serlo y somos los propios seres humanos quienes volvemos obsoleta nuestra propia formación. Pensemos en un ingeniero o un abogado que ingresa a una empresa en su condición de profesional y que por lo tanto piensa que usará su formación intensamente durante su tarea. qué sucederá con esta persona? Inevitablemente ingresará en un proceso de especialización, utilizará una parte de sus conocimientos y abandonará o desatenderá los restantes. Pronto requerirá de conocimientos adicionales y el avance del progreso humano le requerirá abandonar lo que sabe, para desempeñarse a partir de nuevas formaciones que de alguna manera adquirirá.

¿Pero, qué le sucederá si comienza a desarrollarse dentro de la estructura jerárquica de la empresa? Pues tendrá que comenzar a tomar decisiones que no son propias de su profesión, tendrá que afrontar los problemas derivados de la conducción de los grupos humanos que se hallan asignados a su sector, y pronto comenzará a sentir que cada vez hace menos de aquello para lo que fue formado y cada vez hace más de aquello para lo que no fue formado. Un joven y ascendente ejecutivo profesional se quejaba durante un curso gerencial de que cada vez hacía menos de lo que sabía y cada vez hacía más de lo que ignoraba. ¿De qué manera las organizaciones atienden este problema? Indudablemente no podemos decir que en este sentido las organizaciones carecen de responsabilidad en cuanto a la forma en que están considerando este aspecto.