6 julio, 2026

La capacitación “fantasiosa”

Cuando hablamos de capacitación “fantasiosa” nos estamos refiriendo a planteos educativos sobre los que se han exagerado las expectativas, aspirando a que haga lo que no puede hacer. Si bien es cierto, y lo hemos desarrollado en esta obra, que la capacitación puede hacer muchas cosas, también hay muchas otras que no puede hacer.

Probablemente el ejemplo más difundido lo tenemos en el aprendizaje de idiomas dentro de las organizaciones. realmente podemos pretender que un gerente que utiliza dos clases semanales de una hora y media durante diez meses por año, consiga en dos o tres años el nivel de manejo de un idioma extranjero que a su profesora le ha insumido no menos de ocho a diez años de uso completo de su tiempo más algún tiempo de estadía en un país de habla de ese idioma?

¿Podemos pretender que una persona hable “fluidamente” en inglés, cuando no lo hace en su propio idioma?

Sin embargo, podemos identificar centenares de organizaciones donde esa pretensión existe, inclusive con el consentimiento de las propias profesoras del idioma. En este tema, la responsabilidad de quien conduce el servicio de capacitación es inexcusable. No vamos a compensar con un curso de marketing de cuarenta horas, la formación de años de un licenciado en comercialización, por muy efectivo que el curso resulte. Con un “roll play” de diez minutos no vamos a desarrollar las habilidades expositivas de un instructor de línea. El aprendizaje es una tarea y como tal requiere sus tiempos y sus esfuerzos, y si bien el avance de las tecnologías educativas permite optimizar tiempos y esfuerzos llevándolas a un aprovechamiento mayor, lo que se necesita debe aportarse a menos que incurramos en “fantasías” culposas.

Recuerdo un folleto que promocionaba un curso sobre Micro y Macroeconomía que duraba 16 horas, y cuyo temario (evidentemente tomado del programa de la Universidad) contenía 136 títulos. esto daba un promedio de siete minutos por tema! Ni siquiera tomamos en serio el nefasto “negocio” de las llamadas “Carreras cortas” que se dictan en dudosos institutos que ofrecen todo tipo de “títulos con inmediata salida laboral” y que componen una de las más graves mistificaciones de la educación que se aprovecha de la credulidad de demasiadas personas. El otro aspecto que desearía señalar dentro de la capacitación “fantasiosa” está referido a lo altitudinal y aparece cuando se hace creer que cualquiera puede aprender cualquier cosa. Cuando aceptamos que no cualquiera puede aprender cualquier cosa, debemos aclarar que lo hacemos dentro del contexto en el cual se maneja el servicio de capacitación, especialmente en lo referido a sus limitaciones de tiempo.

Estas limitaciones para el aprendizaje pasan por algunos ejes que será conveniente revisar, porque se corre el peligro de asignar a limitaciones propias de las personas algunos fracasos que en realidad provienen de la baja calidad de las condiciones de aprendizajes creadas. Debemos considerar la base vocacional como elemento que tiene directa incidencia en los aspectos motivacionales con que un participante encara la actividad de aprendizaje, y ya hemos discutido lo fundamental que resulta en el adulto el interés que desarrolla frente al acto educativo como condición del éxito de éste. Otro factor que incide, especialmente en el desarrollo de ciertas habilidades, es la experiencia que tiene en el campo en el que se propone el acto de aprendizaje. Deberá extremarse el cuidado que se pone en el diseño de la actividad. No podemos pedir resultados a una capacitación que carezca de contenidos relevantes para asegurar la disponibilidad de una base experiencial adecuada a las exigencias del nuevo aprendizaje.

En el desarrollo de ciertas habilidades motrices también es necesaria cierta base actitudinal. Hay personas de poca habilidad manual, quienes, aun comprendiendo perfectamente desde lo cognoscitivo lo que deben hacer, encuentran limitaciones importantes en mu ejecución. También es posible reconocer casos de personas que tienen mayor facilidad para comprender algo que para aplicarlo, aunque se trate de habilidades intelectuales. Otra Imitación está vinculada con la capacidad de crear a partir del conocimiento. Un profesor de filosofía no es necesariamente un filósofo, un profesor de literatura no será necesariamente un buen escritor. Por supuesto que un filósofo deberá conocer filosofía y un escritor literatura, pero sabemos que el conocimiento no es garantía de la calidad de la creación que alguien pueda hacer; aunque seguramente es el auxiliar más importante de ella. Otra limitación actitudinal que podemos reconocer está vinculada con la edad del que espera aprender. Lamentablemente parecerán que, en ciertos aprendizajes, por ejemplo, los idiomas, la edad es un factor de enorme incidencia. Pero seguramente la limitación más importante pasa por una insuficiente preparación para el aprendizaje, a lo que llamamos “aprestamiento” en otra parte de este libro, donde ya hemos considerado este tema con mayor detalle.