7 octubre, 2026

La evaluación de los grupos para un buen trabajo individual

La evaluación de los grupos para un buen trabajo individual

Una vez que un grupo obtiene el consenso sobre la necesidad de la evaluación y con respecto a un campo apropiado para su aplicación, se deben elegir los métodos para realizarla. Los métodos de evaluación son sencillamente técnicas de grupo. Ocupan en el proceso del grupo una posición comparable con las técnicas de organización, las técnicas de los planes, las técnicas de información o las técnicas de acción. En realidad, muchas técnicas desarrolladas originalmente para propósitos enteramente diferentes pueden ser aplicadas como métodos de evaluación. Por ejemplo, la discusión en grupos pequeños, la mesa redonda, y muchas otras pueden ser empleadas principalmente para la evaluación si se estructuran apropiadamente. También se han concebido muchos métodos específicamente para llevar a cabo una evaluación objetiva y significativa.

Las técnicas específicas de evaluación pueden ser mejor ejemplificadas mediante el empleo de listas descriptivas, desarrolladas para facilitar su aplicación. Estos formularios son solamente instrumentos para la realización de la técnica y no deben ser considerados como la descripción completa del método. En la parte se muestra una cierta cantidad de estos formularios para ayudar a ejemplificar los diversos tipos y niveles de evaluación. Cada uno ha sido concebido y empleado para un propósito específico y probablemente no sea útil en otra situación. Será provechoso estudiar esos formularios y su fundamento racional antes de adaptarlos y de crear nuevas técnicas para satisfacer las necesidades especiales de un grupo en particular. 

La técnica más elemental para la evaluación es sencillamente prestar atención a las críticas incidentales sin estructurar que se presentan constantemente. Un primer paso en la formalización sería requerir comentarios de los integrantes de tiempo en tiempo sobre aspectos específicos del progreso y proceso del grupo. Es una práctica bastante común la de distribuir boletas de “final de reunión” solicitando comentarios escritos que luego pueden ser discutidos. Tales métodos sencillos tienen su valor. Una colección de tales comentarios, con firmas o sin ellas, produce muchas ideas valiosas y tiene la gran ventaja a toda oportunidad de participar. Si tales boletas pueden ser recogidas y compendiadas por miembros verdaderamente objetivos, y esto es seguido por una discusión inteligente, se puede obtener mucho beneficio. A menudo, en un grupo que no esté acostumbrado a la evaluación ni completamente convencido de su valor, esto es todo lo que se puede intentar. Los métodos más sofisticados y significativos en los que interviene todo el grupo sólo pueden ser desarrollados y aplicados a medida que el grupo comience a darse cuenta del valor que se puede obtener y a sobreponerse a los temores en cuanto a los resultados. El desarrollo de mejores métodos de evaluación de todo el grupo, de los cuales hay muchos, exige una revisión de los elementos básicos del proceso del grupo, particularmente en cuanto a su dinámica interna. Se presentarán formularios basados sobre la dinámica interna de un grupo y sobre el concepto de la madurez de grupo. El avance hacia las metas fue mencionado como un aspecto extremadamente importante de la evaluación, y un medio concebido para medirlo se brinda también entre las formas de evaluación de todo el grupo.

Las técnicas de evaluación sugeridas hasta ahora incluyen al grupo entero en el procedimiento, llenando, por lo general, formularios o listas de verificación. Un método alternativo consiste en el empleo de un observador de grupo, o de un equipo observador. Esto puede incluir el empleo de personal ajeno al grupo, pero por lo general y con más provecho hace empleo de integrantes que artificialmente se consideran como externos, a quienes se les asigna la responsabilidad de observar e informar acerca de la interacción y del proceso del grupo. La importancia de emplear para esta función a individuos de la más alta habilidad posible en relaciones humanas es evidente. Deben tener los atributos básicos de tacto, cortesía, y diplomacia, así como un conocimiento amplio de la dinámica del grupo, si han de observar e informar objetivamente como base para la evaluación. Se observan dos formas principales de la función del observador. El observador anecdótico se concentra sobre el grupo como totalidad: cómo funciona, cuáles son las dificultades con las que tropieza y cómo se las puede vencer. El observador del proceso de la interacción verbal concentra la atención sobre la participación individual de los miembros del grupo. El esquema de interacción y los aspectos cualitativos de la participación pueden ser determinados y registrados, a menudo en forma de diagrama, mediante algunos de los recursos que se han desarrollado en este campo. Mediante la determinación de los papeles de acción unidad desempeñados por los miembros y mediante el registro del número de veces que se desempeñan papeles específicos y la secuencia en que aparecen, el observador puede arrojar mucha luz sobre las causas verdaderas del éxito o del fracaso del grupo.