La adaptación del hombre a esta revolución tecnológica no va a ser sin conflicto entre nuevas y viejas tendencias y objetivos
La automatización modificaría la estructura laboral al reducir tareas físicas y repetitivas, mientras aumentaría la demanda de técnicos, ingenieros, investigadores y perfiles con alta calificación.
Aunque el mayor empleo de su cerebro para crear y calcular, unido a la frecuencia de tensiones, incitará y acelerará la “plasticidad” del hombre para acomodarse a los cambios, la complejidad de su proceso de adaptación le creará situaciones de incertidumbre, que, por fortuna, sus mismas creaciones técnicas le ayudarán a resolver. No es posible predecir en qué instancia de la era tecnológica en que nos encontramos el hombre logrará el adecuado equilibrio con su mundo, pero sí puede predecirse que lo logrará. El montaje del universo técnico será una obra maestra de precisión, que influirá en la actitud del hombre, transformando sus tensos pasos iniciales en serena confianza. La técnica electrónica facilitará la adaptación del hombre a ese proceso psíquico, no sólo porque le evitará la fatiga del uso rutinario de la mente para dirigir tareas monótonas, sino porque le dará una sensación de poderío, que tan saludable es para vivir con gozo y esperanza. Pero, así como esta adaptación psíquica será fácil, la adaptación a nuevas actividades económicas y sociales derivadas de la automatización contará con resistencias. La automatización producirá un gran cambio en las ocupaciones de las personas. Una vez más, la técnica habrá sido la promotora de nuevos agrupamientos económicos y sociales y de nuevas corrientes de ideas políticas y educativas.
La automatización está invirtiendo la proporción en la composición del personal de trabajo en las fábricas y oficinas de los países industriales; algunas de éstas tenían hace cinco años un 75 % de operarios y de obreros; ahora, sólo el 25 %. Simultáneamente, el personal de ingenieros y de técnicos se ha elevado del 5 al 45 por ciento. Puede pensarse, en general, que en unas décadas más el trabajo de fábrica que se realizaba regularmente bajo una dirección técnica del 5 % del peso físico y de obreros, se realizará sólo con una dirección técnica mínima, constituida por un cuerpo de ingenieros de ejecución, que recibirán una cultura general y científica. Todos los cálculos que se hacen respecto de la desocupación que ha de traer consigo la automatización en la industria, están basados en condiciones vigentes, que en pocas décadas cambiarán. A medida que progresa el desarrollo técnico, aumenta el número de personas con más tiempo libre. La técnica moderna reduce el número de empleos para producir y distribuir lo que la sociedad necesita. Parecería, pues, que crea un estado de desocupación peligroso para la estabilidad y el bienestar sociales. Más de un llamado de atención se ha lanzado a este respecto, simbolizando a la mecánica electrónica en un robot gigante que avanza aterrorizando y destruyendo. Pero la desocupación que crea es solamente en el campo de la producción y la distribución.
Simultáneamente, esta desocupación se equilibra con la demanda de técnicos capaces de construir las nuevas máquinas que se necesitan, los cuales deberán dedicar más tiempo al estudio. El mundo tecnológico moderno requerirá más personas estudiando y trabajando que las requeridas por el mundo no electrónico que nos ha precedido; pero no en trabajos físicos, sino intelectuales, de investigación y de experimentación. El desarrollo técnico está constreñido por la falta de especialistas con suficientes conocimientos tecnológicos y científicos. Los avances de la mecánica electrónica no crearán desocupación, pues la ciencia y la técnica están en camino de ampliar el mundo en que vivimos, creando otros nuevos y nuevas relaciones con nuestro universo y entre los universos. Si algún temor pudiera existir sería por la escasez de técnicos. Se hace en ellos prédica para que aumente el número de personas que se interesan por la ciencia y la técnica. Se habla también de recurrir en gran escala a la mano de obra femenina, ya que la técnica electrónica elimina el trabajo pesado, insalubre, propio de la técnica pre electrónica. Se piensa hasta en rehabilitar y preparar a gente que se dejó de lado, para transformarlas en técnicos. La creciente formación de ingenieros en la Universidad y en los institutos de investigación requerirá un ejército de técnicos. Lo que disminuirá será el número de empleos que requieren escasa calificación; pero aumentará el de empleos que requieren alta calificación. El problema es de preparación, no de falta de empleos. En menos de una década, millones de personas no estarán en condiciones de emplearse si no adquieren un adiestramiento técnico adecuado. Hay urgencia en que aumenten los conocimientos y la preparación de todos para comprender, desarrollar y dirigir el nuevo mundo tecnológico. Este mundo, creado por el hombre, es como un desafío a su capacidad de gobierno. El adelanto económico social técnico provocará una gran demanda de productos de todo orden, pues los pueblos habrán empezado a consumir; lo que hasta ahora no ocurre sino en pequeña escala. Los nuevos sistemas de producción satisfarán las crecientes necesidades de centenares de millones de personas que hoy consumen poco; en parte, por miseria, y en parte, porque viven poco tiempo.
