Centenares de miles de aplicaciones
Las computadoras y los microprocesadores amplían su presencia en miles de sistemas, desde aparatos domésticos y equipos industriales hasta gestión municipal, medicina, telecomunicaciones y enseñanza.
Las computadoras y los microprocesadores han conseguido ya aplicaciones incontables. Y la expansión de este fenómeno no tiene un fin previsible. Se considera razonable que, en un futuro inmediato, se hallen aplicaciones domésticas e industriales de los chips o circuitos integrados en más de 200 000 aparatos o sistemas distintos. En los inicios de la década de 1980, se evaluaba la existencia aproximada de 250 millones de unidades o sistemas relacionados con los microprocesadores. En la actualidad esta cifra se ha disparado y en el límite mítico del siglo, en el año 2000, los expertos estiman que habrá cerca de 10 000 millones de unidades de este tipo. Lo anterior se refiere a aplicaciones concretas de los circuitos lógicos desarrollados, que pueden encontrarse hoy en multitud de aparatos, desde instrumentos quirúrgicos hasta relojes digitales de bajo precio. Y lo razonable es que la revolución de esta era de la información se expanda por todos los terrenos de nuestra realidad. Por otro lado, las aplicaciones propiamente informáticas son vastísimas. Imaginemos el teclado de una computadora y dibujemos sobre sus teclas símbolos de posibles ámbitos de aplicación. Por supuesto, no hay teclas suficientes para, como quien cuenta con los dedos un montón de cosas, representar cada uso general de la computadora en una tecla concreta. Ni con una batería de diez aparatos podríamos conseguirlo. Tampoco importa. Lo fundamental no es enumerar todo lo posible, como quien lleva a cuestas todos los objetos de una casa, sino saber que prácticamente todo es posible, como quien posee la llave de la casa y sabe que puede penetrar en ella y tomar cualquier objeto que desee.
En un teclado simbólico como el descrito hallaríamos la representación de muchas esferas de aplicación. Empresa, hogar, industria, oficina, administración, enseñanza, ocio, meteorología, estadística, telecomunicación, investigación, medicina, iglesia, municipio, arte, editorial, comercio, biblioteca, navegación, banca, tráfico aéreo, alimentación, agricultura… Y un amplio etcétera. En muchos de estos ámbitos las aplicaciones computacionales son vistosas y muy conocidas. En otros no llaman la atención, porque su forma de operar es menos espectacular, pero no menos eficaz.
Si enfocamos una lupa imaginaria sobre uno solo de estos ámbitos de actuación, podemos imaginar otro teclado simbólico lleno de actividades y aparatos en los que concurre toda la potencia de la computación. Si, a modo de ejemplo, se escoge el ámbito municipal, hallamos aplicaciones para bomberos, red de semáforos, sensores y cámaras de control de tráfico, alumbrado, asistencia sanitaria, escuelas, tercera edad, aparcamientos, planificación viaria, salud pública, laboratorios, gestión administrativa y tributaria guardia urbana, zonas verdes, actividades culturales y festejos, ferias, teletexto, etc. La diversificación y especialización pueden ampliarse fácilmente.
Equilibrio entre Hardware y Software
La computadora es la conjunción de hardware y software. El hardware, también llamado sistema físico, es la máquina, lo material, lo tangible. De ahí que la elección de una computadora no dependa sólo de las características técnicas de la máquina ni tampoco, de manera independiente, de la cantidad, calidad y versatilidad del software. Un ejemplo nos puede servir para comprenderlo. Supongamos que poseemos un moderno tocadiscos digital con lector de rayo láser. Este aparato posee una extraordinaria fidelidad de reproducción y gran potencia, además de otros factores añadidos, como búsqueda automática de temas, etc. Pero si en los almacenes próximos apenas se dispone de discos digitales y hemos de conformarnos con un escaso repertorio de grabaciones, infrautilizaremos el aparato y nos sentiremos decepcionados. La computadora equivaldría al aparato reproductor de música y la programación a los discos. La existencia de uno de los dos elementos sin el otro resulta inútil, y una descompensación entre ellos tampoco es óptima. El criterio para elegir una computadora es el correcto equilibrio entre el hardware y el software. Asimismo, no existe una computadora mejor que otra, de forma absoluta. Existen computadoras personales, profesionales portátiles o de gran envergadura. Según sus características poseen una menor o mayor memoria, y la rapidez de ejecución de sus instrucciones varía también de forma sensible. Puede ser tan poco conveniente poseer un sistema con exceso de capacidad y rapidez, como poseer uno insuficiente, pues la relación entre trabajo y capacidad de proceso queda desproporcionada. La descompensación entre el hardware y el software puede explicar que nuestro equipo informático no llegue a satisfacer plenamente nuestras exigencias, o que hayamos invertido dinero en la compra de un aparato que en realidad no necesitamos.
Sectores económicos y computación
Sin el desarrollo de la computación ello no habría sido posible y, además, habría sido del todo imposible el desarrollo que han experimentado los sectores tradicionales. El concepto información no debe confundirse con el de noticia, ya que es mucho más amplio. El aumento de la información es vertiginoso: se estima en un 12 por ciento el incremento anual de la información. Exige nuevos métodos de ordenación, memorización, selección, interacción, búsqueda y edición. Y hace evidente el importante papel de la generalización del empleo de la informática y las computadoras.
