27 mayo, 2026

El hombre y el uso de las tecnologías

El documento sostiene que el progreso técnico dependería de sistemas educativos capaces de formar a más personas durante más tiempo, con mayor énfasis en ciencia, tecnología e investigación.

El mundo actual ofrece oportunidades para descubrir, inventar y crear todo lo que el hombre necesita para su bienestar; pero es preciso que el hombre ponga empeño en ello. Su deseo de aprender debe ser tenaz. La fortuna no le vendrá a las manos. No estamos en un mundo mágico sino técnico. La educación, no como imposición de una norma sino como auxiliar técnico del hombre en su proceso de adaptación y evolución, puede prepararlo para ambas cosas. Pero será preciso un cambio de orientación muy grande en los actuales sistemas educativos de casi todos los países. En la actualidad, un poco más de la mitad (55-57 %) de la población mundial de los 15 años en adelante, sabe leer y escribir. En los Estados Unidos, la Unión Soviética, el Canadá y la Europa septentrional y central, este porcentaje es del 95% o más. En América Central, el Cercano y Lejano Oriente, la India, América del Sur, el número promedio corriente de analfabetos es del 50 al 80 %. De los 550 millones de niños que hay en el mundo, sólo 300 millones van a la escuela. En América Latina, de cada dos niños, uno no cursa más de tres años de primaria.

En todos los países, los niveles de condiciones de vida, de analfabetismo y de enseñanza técnica y científica guardan relación entre sí. En los países adelantados, la enseñanza técnica y científica factor esencial del progreso es la primera preocupación nacional; en los demás países no lo es; se está todavía con problemas educativos primarios, como la alfabetización, la educación fundamental, la educación rural, etc. Si las cosas siguen así, en pocas décadas más los países tecnológicamente adelantados estarán proporcionalmente mucho más adelante que ahora de los países tecnológicamente atrasados. La mentalidad del término medio de los hombres de estos últimos países será mentalidad de aldea comparada con la de los hombres de los países adelantados. Hasta hace pocos años se consideraba que se había cumplido con el deber básico de incorporar a todo individuo a la civilización si se le enseñaba a leer, a escribir y las cuatro operaciones aritméticas fundamentales. Todo eso pertenece ya al período del gas, del carbón y de la electricidad. El hombre de nuestros días debe saber más y estudiar durante más tiempo. La máxima obligación para asistir a la escuela actualmente comprendida entre los 14 y los 18 años está en forma absoluta fuera de época; es anticuada. En todas partes se reconoce que hay que enseñar más, a muchos más y durante más tiempo.

En muchos países industriales, el empleo remunerado de los niños menores de 15 años puede decirse que no existe; no necesitan de la mano de obra hábil y poco rendidora del adolescente; necesitan que éste estudie y se prepare para desempeñar, cumplidos los 18 ó 2O años, tareas delicadas y de buen rendimiento. Tales países disponen de más recursos que los países agropecuarios; pueden costear una enseñanza secundaria completa a una parte apreciable de su población. Se procura que el joven se forme como técnico superior, en lugar de ser un mero operario o empleado. Un país industrial puede aguardar más tiempo, para que comience a trabajar, al joven que está estudiando, que un país agropecuario; mientras que en aquél las máquinas hacen la tarea que le hubiera correspondido al joven, en el país agropecuario el funcionamiento económico constituye una serie de tareas físicas que debe cumplir periódicamente toda la población disponible, como ocurre en la época de cosecha. Los países industriales constituyen una etapa superior de ordenamiento y progreso social, cultural y técnico, respecto de los países agropecuarios. El desplazamiento de la población trabajadora de la agricultura a la industria ha indicado siempre un ascenso en la calificación técnica y social de la población. Pero, a medida que la mecanización y la automatización se extiendan a todos los sectores de la actividad económica, esa división entre actividad rural y actividad industrial, que ha creado dos clases sociales que han estado y están profundamente separadas la clase paisana y la clase urbana tenderá desaparecer; al mismo tiempo que desaparecerá una de las más viejas y arraigadas discriminaciones: la división social y cultural entre campesinos y ciudadanos. Un cuadro general de vida de las poblaciones del mundo en relación con su nivel de preparación educativa, podría ser el siguiente:

a) Países bien desarrollados; no tienen casi analfabetos; la escuela primaria y la secundaria son obligatorias; mantienen un número creciente de escuelas para adultos; se tiende a proporcionar enseñanza en todas las edades y a comenzar con el Jardín de Infantes: la enseñanza científica y técnica figuran en primer plano; la educación rural no es la que más preocupa; sin perjuicio de mantener una producción agropecuaria suficiente para alimentar bien a su población, su principal poder económico se concentra en la industria, que tiende a automatizarse; constantemente realizan progresos tecnológicos; su población es esencialmente urbana: la investigación científica y técnica están protegidas y fomentadas; no necesitan ayuda internacional para su sistema de enseñanza.

b) Países medianamente desarrollados: tienen un número casi constante de analfabetos, que oscila desde hace varias décadas entre el 15 y el 30 por ciento: sólo la escuela primaria es obligatoria; el Jardín de Infantes se considera una institución de lujo; la enseñanza científica se concentra en algunas pocas ramas de las ciencias aplicadas, como medicina y farmacia: la enseñanza técnica es una enseñanza de oficios, con algunos conocimientos generales de tecnología; la educación rural preocupa más que la educación técnica: su riqueza se basa en materias primas, generalmente en su estado natural o semielaboradas; se está lejos de aspirar a la automatización; su población es preferentemente urbana, pero ocupada más en tareas comerciales y de servicios, que de producción industrial; la investigación científica y técnica no está bien protegida ni fomentada; se depende bastante de los países adelantados para la preparación de científicos y técnicos; se acepta la ayuda internacional para mejorar la enseñanza. 

c) Países de poco desarrollo: la mayor parte de la población es analfabeta; aunque las leyes lo establezcan, en la práctica, la escuela primaria no es obligatoria; los niños se matriculan, pero muchos no van a clase, pues tienen que trabajar; la educación de adultos, cuando existe, es una mera alfabetización; la escuela secundaria es para grupos económicamente acomodados; la enseñanza científica, salvo también en algunas ramas de ciencias aplicadas como las aludidas anteriormente, no merece especial atención; la especialización científica se hace por lo general en el extranjero; la enseñanza técnica, si la hay, es enseñanza de oficios, de aplicación local; su riqueza se basa en materias primas, generalmente en su estado natural; su población es preferentemente rural: se solicita la ayuda internacional para salir del atraso en que se encuentra su enseñanza.