8 junio, 2026

Daniel González lee el negocio energético argentino apoyado en Vaca Muerta y el RIGI

Daniel González analizó el negocio energético argentino en la AmCham Summit 2026.

El secretario coordinador del área describió el nuevo marco de inversión para petróleo, gas y minería ante las principales operadoras del país.

Daniel González trazó su diagnóstico del negocio energético argentino ante directivos de Pan American Energy, Central Puerto y Chevron durante el capítulo energético de la AmCham Summit 2026. El secretario coordinador de Energía y Minería ubicó en el centro de su análisis dos factores: la competitividad geológica de Vaca Muerta y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como aceleradores de producción y exportaciones.

El marco que cambió las reglas del sector

Para González, el punto de partida es un cambio de régimen de negocios. Describió como decisivo el retorno del país a “la vuelta de la Argentina al capitalismo”, un giro que, según su lectura, vuelve previsible la macroeconomía y atrae al capital privado. En ese esquema, sostuvo, los impuestos tienden a la baja y la inflación cede, condiciones que considera necesarias para las inversiones de largo plazo que requiere la industria.

El funcionario detalló los cambios regulatorios que reordenaron el sector a partir de la Ley Bases: modificaciones en la Ley de Hidrocarburos, en el segmento de gas y en el marco eléctrico, con la maximización de recursos y los precios internacionales como ejes y un Estado que se repliega al rol de regulador. Subrayó que la gestión no instaló un esquema de precio sostén ni intervino en los valores, y que las propias empresas definieron en qué medida trasladaban costos a precios.

Por qué el upstream concentra la apuesta

González presentó al RIGI como una herramienta que ya mostró resultados y que fue prorrogada hasta julio de 2027, con la incorporación del desarrollo del upstream. Explicó que el régimen permite encarar pozos y áreas que antes quedaban fuera de los planes porque sus números eran demasiado ajustados, y que su vigencia acotada en el tiempo empuja a adelantar inversiones. Sobre esa base anticipó un fuerte incremento de la actividad en petróleo y gas durante los siguientes dieciocho meses.

La mirada del sector privado reforzó ese cuadro en el mismo panel. Juan Martín Bulgheroni, de Pan American Energy, advirtió que Vaca Muerta contiene seis veces el gas que la Argentina consumirá en las próximas dos décadas y que sin proyectos exportadores ese recurso no podría monetizarse. Fernando Bonnet, de Central Puerto, describió el ingreso de la compañía al no convencional en Neuquén y la instalación de 1,2 GW en baterías para cubrir los picos de demanda eléctrica. Ana Simonato, de Chevron, equiparó la productividad de la roca de Vaca Muerta con la de yacimientos comparables de Estados Unidos.

La competitividad como condición

El cierre del diagnóstico apuntó a las garantías que reclama el capital intensivo. Desde Chevron, Simonato enumeró el libre movimiento de capitales, la disponibilidad de divisas y el respeto de los marcos contractuales como requisitos para sostener inversiones de largo plazo. Es la misma agenda que González encarna desde el comité del RIGI y que llevó a foros internacionales como CERAWeek, el encuentro global de la industria organizado por S&P Global.

Con la primera terminal de licuefacción de gas a poco más de un año de operar, el secretario coordinador ubicó al Gas Natural Licuado como la próxima frontera de crecimiento del sector, el segmento donde se concentrarán los volúmenes destinados a exportación en el corto plazo.