De la sísmica a la biotecnología, la veta tecnológica de Miguel Galuccio
Bonos de carbono y energías de transición, la agenda ambiental de Galuccio.
El fundador de Vista cruza su historia entre supercomputadoras, perforación de última generación y una apuesta por la biología sintética.
La tecnología atraviesa la carrera de Miguel Galuccio desde mucho antes de Vista Energy. En su etapa en WesternGeco, dentro del grupo Schlumberger, manejó operaciones de sísmica que funcionan casi como una radiografía del subsuelo: se plantan micrófonos a lo largo de kilómetros, se hace vibrar el terreno y, con supercomputadoras, se reconstruye una imagen digital de lo que hay a tres o cuatro mil metros de profundidad. Ese mundo, que al principio le era ajeno, lo obligó a entender cómo el dato y el cómputo cambian un negocio.
Hoy esa misma fascinación se ve en cómo describe el trabajo en Vaca Muerta. Galuccio insiste en que la tecnología que usan en la cuenca neuquina es “lo último de lo último”, comparable a la de Estados Unidos, con equipos de última generación e incluso conectados a redes eléctricas que en algunos casos se alimentan de energía eólica.
Pozos que bajan 3.000 metros y giran otros 3.000
El proceso que relata es de ingeniería fina. Un pozo puede perforarse unos 3.000 metros en vertical y luego extenderse otros 3.000 en horizontal, lo que exige una curva precisa para “aterrizar” en la capa objetivo y navegar dentro de ella con exactitud. Después entra en juego la fractura: sobre el tramo horizontal se trabaja en múltiples etapas —pueden ser unas sesenta— que rompen una roca tan compacta como el mármol con agua, aditivos y arena, hasta generar la permeabilidad que deja fluir el recurso.
Detrás de cada locación trabajan entre 30 y 50 personas en el sitio, pero la cadena involucra a muchas más: desde quienes fabrican el lodo de perforación hasta los equipos que miden con precisión dónde está el pozo. Para Galuccio, esa combinación de talento, equipamiento y escala es lo que convierte a Vaca Muerta en la única formación de shale fuera de Estados Unidos que, según él, ya está “desrisqueada”, es decir, en condiciones de producir de manera rentable.
Una apuesta por la biotecnología sintética
La veta tecnológica de Miguel Galuccio no se queda en los hidrocarburos. Dentro de Vista impulsó tres emprendimientos por fuera del negocio principal, y uno de ellos es un vehículo de venture capital que combina ciencia y emprendedurismo, con fuerte foco en biotecnología sintética. Los otros dos son un instrumento que invierte en energías de transición y una compañía dedicada a generar bonos de carbono. Según el empresario, la mitad de esos proyectos hoy está distribuida en distintos puntos del mundo.
El interés por la innovación está incluso en el organigrama de la compañía. Entre los cofundadores de Vista figura Juan Garoby como director de tecnología, una señal de que el componente técnico no es accesorio sino parte del diseño original de la empresa. Galuccio describió desde el comienzo a Vista como “un animal” distinto dentro de la industria petrolera: ágil, innovador y dispuesto a romper la forma tradicional de hacer las cosas.
La mirada larga sobre la energía
Esa apertura a lo nuevo convive con una visión histórica del negocio. Galuccio recuerda que la humanidad vivió del carbón, después del aceite de ballena y hoy del petróleo, y que en algún momento vendrá otra fuente, aunque todavía quede mucho tiempo de hidrocarburos por delante. Por eso, dice, las inversiones en transición y en ciencia no contradicen el corazón petrolero de la empresa: lo complementan con la mirada puesta más adelante.
El propio Galuccio resume el potencial pendiente con una cifra: Vista explotó apenas el 10% de sus recursos y con eso construyó la mayor petrolera independiente del país. Buena parte de ese desarrollo futuro, admite, lo van a encarar sus continuadores, con la tecnología que para entonces esté disponible. La frase con la que sintetiza el cambio de época en la cuenca es elocuente: Vaca Muerta, dice, fue alguna vez un proyecto “para creyentes” y hoy es uno “para ingenieros”.
